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La tensión entre EEUU y Venezuela se intensifica por el narcotráfico y las acusaciones mutuas sobre crimen organizado
Las revelaciones sobre investigaciones en curso y nuevas medidas de presión elevan el riesgo de confrontación entre ambos países.
Publicado: 26 de agosto de 2025, 06:40
Las relaciones entre Estados Unidos y Venezuela han vuelto a tensarse en medio de acusaciones de narcotráfico y maniobras militares, transformando un aparente acercamiento diplomático en un ciclo de hostilidades. La Casa Blanca anunció una recompensa de 50 millones de dólares por la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, reflejando la consideración de Washington hacia él como un enemigo en la lucha contra el narcotráfico. Además, la administración de Trump ha intensificado su presencia militar en la región, lo que ha llevado a Maduro a desplegar a más de 4,5 millones de milicianos ante una potencial agresión externa.
Las investigaciones de Estados Unidos se centran en las rutas aéreas utilizadas por los cárteles para el tráfico de drogas desde Venezuela, conectando países de la región con Estados Unidos mediante sobornos a autoridades locales. La fiscal general de EEUU, Pam Bondi, ha confirmado que se está investigando una red de “puentes aéreos” que facilita este tráfico, con la colaboración de funcionarios en Venezuela y otros países vecinos. Estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio para desmantelar las redes delictivas que amenazan la seguridad nacional de EEUU. Bondi ha destacado que la ofensiva busca encarcelar a los principales cabecillas en prisiones federales. La reciente captura de un líder del Cártel de Sinaloa se enmarca dentro de esta ofensiva, reafirmando el compromiso de la administración de atacar el narcotráfico internacional.
La escalada de las acciones de ambos países ha generado preocupación entre gobiernos latinoamericanos vecinales, como México y Colombia, quienes advierten que pueden desencadenar un caos regional. En este contexto, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Caribe con la llegada del crucero de misiles guiados USS Lake Erie y el submarino nuclear USS Newport News, así como un escuadrón anfibio con 4.500 marines, dentro de una estrategia que se extenderá durante varios meses. Además, Venezuela ha respondido a estas tensiones con el despliegue de 15,000 efectivos de sus cuerpos de seguridad en su frontera con Colombia, justo en momentos en que la presión militar estadounidense está aumentando, incluidos planes para posicionar destructores lanzamisiles en aguas cercanas. La confrontación no solo se limita al narcotráfico, sino que se entrelaza con intereses petroleros, cuestiones migratorias y la lucha por la influencia en América Latina, incrementando el temor ante una posible crisis regional más significativa.
Las investigaciones de Estados Unidos se centran en las rutas aéreas utilizadas por los cárteles para el tráfico de drogas desde Venezuela, conectando países de la región con Estados Unidos mediante sobornos a autoridades locales. La fiscal general de EEUU, Pam Bondi, ha confirmado que se está investigando una red de “puentes aéreos” que facilita este tráfico, con la colaboración de funcionarios en Venezuela y otros países vecinos. Estas acciones forman parte de un esfuerzo más amplio para desmantelar las redes delictivas que amenazan la seguridad nacional de EEUU. Bondi ha destacado que la ofensiva busca encarcelar a los principales cabecillas en prisiones federales. La reciente captura de un líder del Cártel de Sinaloa se enmarca dentro de esta ofensiva, reafirmando el compromiso de la administración de atacar el narcotráfico internacional.
La escalada de las acciones de ambos países ha generado preocupación entre gobiernos latinoamericanos vecinales, como México y Colombia, quienes advierten que pueden desencadenar un caos regional. En este contexto, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar en el Caribe con la llegada del crucero de misiles guiados USS Lake Erie y el submarino nuclear USS Newport News, así como un escuadrón anfibio con 4.500 marines, dentro de una estrategia que se extenderá durante varios meses. Además, Venezuela ha respondido a estas tensiones con el despliegue de 15,000 efectivos de sus cuerpos de seguridad en su frontera con Colombia, justo en momentos en que la presión militar estadounidense está aumentando, incluidos planes para posicionar destructores lanzamisiles en aguas cercanas. La confrontación no solo se limita al narcotráfico, sino que se entrelaza con intereses petroleros, cuestiones migratorias y la lucha por la influencia en América Latina, incrementando el temor ante una posible crisis regional más significativa.