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La situación en Líbano un año después del alto el fuego: un año de ataques israelíes y un futuro incierto para la reconstrucción.
A un año de la tregua entre Israel y Hizbulá, el país sigue enfrentando violencia constante y dificultades para el regreso de los desplazados.
Publicado: 27 de noviembre de 2025, 07:57
El 27 de noviembre de 2024 se firmó un alto el fuego entre Israel y Hizbulá, pero un año después, la situación en Líbano es crítica con intensificación de ataques israelíes. Más de 2.200 incidentes han dejado al menos 127 civiles muertos y miles de estructuras dañadas, complicando el regreso de los desplazados. A pesar del acuerdo, la comunidad internacional ha dejado al gobierno libanés en una posición precarizada, mientras Israel mantiene sus ataques dando lugar a una situación de vigilancia aérea constante. Durante la última semana, Israel ha bombardeado propósitos que considera "infraestructura terrorista" de Hizbulá, coincidiendo con el primer aniversario del acuerdo.
La paz parece ilusoria ya que Hizbulá se niega a desarmarse y la comunidad internacional ha dejado al gobierno libanés en una posición precaria. El primer ministro ha declarado que el país está atrapado en una guerra unilateral de desgaste, lo que afecta gravemente la seguridad regional y la posibilidad de paz duradera. La escalada de la violencia ha sido particularmente notable desde que se acordara el alto el fuego en Gaza, lo que ha llevado a expertos a afirmar que Israel podría estar desviando su atención hacia Líbano.
El viaje planeado del Papa León XIV a la región busca enviar un mensaje de solidaridad en medio de la violencia. A medida que la reconstrucción se estanca, muchos desplazados, como Manahel Rammal, temen no poder regresar a casa, habiendo sido evacuados de sus comunidades devastadas por el conflicto. La ocupación remota israelí y la falta de control estatal efectivo han impedido la construcción de infraestructuras necesarias para el retorno de los desplazados, dejando a Líbano en un estado caótico y humanitario. A pesar de las promesas del gobierno libanés de desarmar a Hizbulá, las continuas violaciones del alto el fuego, contabilizadas en más de 10,000 por la ONU, llevan a la población a cuestionar la efectividad del estado y el futuro de la seguridad en la región. En las últimas semanas, los ataques israelíes se han intensificado, lo que genera preocupación sobre un posible desvío de atención de Gaza hacia Líbano.
La paz parece ilusoria ya que Hizbulá se niega a desarmarse y la comunidad internacional ha dejado al gobierno libanés en una posición precaria. El primer ministro ha declarado que el país está atrapado en una guerra unilateral de desgaste, lo que afecta gravemente la seguridad regional y la posibilidad de paz duradera. La escalada de la violencia ha sido particularmente notable desde que se acordara el alto el fuego en Gaza, lo que ha llevado a expertos a afirmar que Israel podría estar desviando su atención hacia Líbano.
El viaje planeado del Papa León XIV a la región busca enviar un mensaje de solidaridad en medio de la violencia. A medida que la reconstrucción se estanca, muchos desplazados, como Manahel Rammal, temen no poder regresar a casa, habiendo sido evacuados de sus comunidades devastadas por el conflicto. La ocupación remota israelí y la falta de control estatal efectivo han impedido la construcción de infraestructuras necesarias para el retorno de los desplazados, dejando a Líbano en un estado caótico y humanitario. A pesar de las promesas del gobierno libanés de desarmar a Hizbulá, las continuas violaciones del alto el fuego, contabilizadas en más de 10,000 por la ONU, llevan a la población a cuestionar la efectividad del estado y el futuro de la seguridad en la región. En las últimas semanas, los ataques israelíes se han intensificado, lo que genera preocupación sobre un posible desvío de atención de Gaza hacia Líbano.