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La SEPI y un consorcio vasco asumen el control de Talgo mediante una reestructuración financiera clave
Tras más de dos años de negociaciones, la Junta de Accionistas aprueba el plan que revitaliza la compañía ferroviaria.
Publicado: 2 de enero de 2026, 23:51
La compañía Talgo ha cerrado un significativo capítulo en su historia corporativa tras la aprobación en su Junta Extraordinaria de Accionistas de una ampliación de capital de 45 millones de euros, que permitirá la entrada de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y un consorcio vasco liderado por Sidenor.
La aprobación, alcanzada con más del 97% de los votos a favor, comprende también emisiones de bonos convertibles y un esquema de financiación por un total de hasta 770 millones de euros, además de una línea de avales por otros 500 millones. Este nuevo marco no solo facilitará la continuidad operativa de Talgo, sino que también significará un cambio de control en la compañía. La entrada del nuevo consejo marcará el inicio de una nueva era en Talgo, que buscará recuperar su competitividad y adaptarse a un entorno global en constante cambio.
Con el cierre de esta participación del consorcio y la SEPI, Talgo tiene la intención de regresar al País Vasco, donde originalmente tuvo su sede, y actualmente prevé fijar su base en Álava, donde cuenta con una planta de producción. Esta operación se lleva a cabo tras la salida de Trilantic del capital de la empresa, que había planteado incertidumbres en la gestión y operativa de Talgo.
La aprobación, alcanzada con más del 97% de los votos a favor, comprende también emisiones de bonos convertibles y un esquema de financiación por un total de hasta 770 millones de euros, además de una línea de avales por otros 500 millones. Este nuevo marco no solo facilitará la continuidad operativa de Talgo, sino que también significará un cambio de control en la compañía. La entrada del nuevo consejo marcará el inicio de una nueva era en Talgo, que buscará recuperar su competitividad y adaptarse a un entorno global en constante cambio.
Con el cierre de esta participación del consorcio y la SEPI, Talgo tiene la intención de regresar al País Vasco, donde originalmente tuvo su sede, y actualmente prevé fijar su base en Álava, donde cuenta con una planta de producción. Esta operación se lleva a cabo tras la salida de Trilantic del capital de la empresa, que había planteado incertidumbres en la gestión y operativa de Talgo.