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La revolución en tratamientos contra el alzhéimer: nuevos fármacos prometen frenar su avance y mejorar el diagnóstico

Expertos analizan el impacto de los nuevos tratamientos y biomarcadores en la lucha contra la enfermedad de alzhéimer.

Publicado: 23 de septiembre de 2025, 12:21

La lucha contra el alzhéimer ha alcanzado un punto de inflexión significativo, destacando los avances en tratamientos y diagnósticos para esta compleja enfermedad neurodegenerativa. Los nuevos fármacos, como el lecanemab y el donanemab, han mostrado resultados prometedores al reducir el avance de la enfermedad en un 27% y 35% respectivamente. Además, se han aprobado dos medicamentos nuevos: Leqembi y Kisunla, que también demuestran eficacia en el retraso de los síntomas.

Sin embargo, estos avances traen controversias, ya que el alto costo del tratamiento y sus efectos secundarios han generado un debate dentro de la comunidad científica sobre su eficacia real. Expertos como Juan Fortea enfatizan que este desarrollo es solo el principio y que hay hasta 138 medicamentos en investigación. La Agencia Europea de Medicamentos (EMA) ha tenido una breve controversia con la autorización de Leqembi y Kisunla, pero finalmente los recomendó para un grupo específico de pacientes con una copia o ninguna del gen APOE4. Los estados miembros están negociando la comercialización de estos fármacos, con países como Alemania ya administrándolos a sus pacientes.

La capacidad de estos nuevos tratamientos para frenar la progresión del alzhéimer abre la puerta a la posibilidad de diagnósticos más tempranos a través de biomarcadores, lo que podría transformar el enfoque hacia esta enfermedad. Un grupo internacional de 40 expertos ha resaltado que estos tratamientos deben ir acompañados de reformas urgentes en los sistemas sanitarios para desbloquear todo su potencial y lograr un cambio de paradigma real en la lucha contra el alzhéimer.

La comunidad médica también destaca la necesidad de capacitación para médicos y especialistas en demencia para abordar el incremento de pacientes a medida que se integren estos tratamientos. Además, la percepción social del alzhéimer y la falta de exigencia de diagnóstico y tratamiento por parte de las familias afectadas son cuestiones que deben ser abordadas en este nuevo contexto de avances diagnósticos y terapéuticos. Aunque los nuevos fármacos ofrecen una oportunidad esperanzadora, también es crucial gestionar el acceso a ellos y garantizar que no se repita el problema de inequidad en el tratamiento.