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La revolución de la inteligencia artificial impulsa cambios estratégicos en la industria automotriz y el sector energético.

Ford y otras marcas automotrices apuestan por la IA y nuevas alianzas tecnológicas para enfrentar los retos del mercado actual.

Publicado: 18 de enero de 2026, 03:16

La industria automotriz se encuentra en la vanguardia de la transformación impulsada por la inteligencia artificial (IA), donde Ford reorienta su estrategia para mejorar la producción de coches eléctricos y entrar en el negocio de sistemas de almacenamiento de energía. La compañía anunció inversiones de aproximadamente 2.000 millones de dólares para convertir su planta en Glendale, Kentucky, en un fabricante de baterías, poniéndose a la cabeza ante el crecimiento de las necesidades energéticas de los centros de datos.

Además, las marcas de coches están formando alianzas tecnológicas, como la colaboración con Nvidia, para integrar la IA en sus productos y acelerar el desarrollo de soluciones de conducción autónoma. Estas colaboraciones son cruciales para mejorar la experiencia del usuario y adaptarse a la exigencia de un mercado cada vez más competitivo, especialmente ante la llegada de marcas chinas al mercado europeo.

La IA no solo tiene el potencial de revolucionar la conducción autónoma, sino también de mejorar el mantenimiento y seguridad del vehículo, como se ejemplifica con proyectos como el robotaxi de Uber. Este enfoque refleja un cambio en la mentalidad de los fabricantes, que buscan ofrecer experiencias conectadas y eficientes más allá de las simples características de velocidad y rendimiento.