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La procesión del Nazareno Negro en Filipinas deja cuatro muertos y más de mil heridos en una masiva manifestación de fe
Más de 9,6 millones de fieles han participado en la histórica Translación, que duró casi 31 horas en Manila
Publicado: 11 de enero de 2026, 03:06
En Filipinas, la emblemática procesión del Nazareno Negro ha sido escenario de una gran congregación de devotos, así como de trágicos incidentes. La celebración religiosa más significativa en Asia se llevó a cabo durante el pasado fin de semana, donde al menos cuatro personas perdieron la vida y más de mil resultaron heridas en lo que se considera una de las manifestaciones más grandes del catolicismo a nivel mundial.
La Iglesia de Manila reportó que aproximadamente 9,6 millones de fieles abarrotaron las calles de la capital durante la procesión, que se extendió por un trayecto de seis kilómetros y concluyó casi 31 horas después de su inicio. Este año ha sido particularmente significativo, ya que se ha registrado la mayor participación en la historia del evento. La atmósfera estaba cargada de emoción y fervor religioso, pero también de riesgos considerables, ya que las aglomeraciones resultaron en una serie de emergencias médicas.
La procesión es un ritual profundamente arraigado en la cultura filipina, simbolizando la devoción hacia el Nazareno Negro, una figura de madera que, según la tradición, otorga milagros a quienes le tocan. Este evento no solo es un testimonio de fe, sino también un recordatorio de los desafíos que conlleva la gran concentración de personas en eventos masivos, suscitando un debate sobre la seguridad y la gestión de multitudes en estas tradicionales festividades.
La Iglesia de Manila reportó que aproximadamente 9,6 millones de fieles abarrotaron las calles de la capital durante la procesión, que se extendió por un trayecto de seis kilómetros y concluyó casi 31 horas después de su inicio. Este año ha sido particularmente significativo, ya que se ha registrado la mayor participación en la historia del evento. La atmósfera estaba cargada de emoción y fervor religioso, pero también de riesgos considerables, ya que las aglomeraciones resultaron en una serie de emergencias médicas.
La procesión es un ritual profundamente arraigado en la cultura filipina, simbolizando la devoción hacia el Nazareno Negro, una figura de madera que, según la tradición, otorga milagros a quienes le tocan. Este evento no solo es un testimonio de fe, sino también un recordatorio de los desafíos que conlleva la gran concentración de personas en eventos masivos, suscitando un debate sobre la seguridad y la gestión de multitudes en estas tradicionales festividades.