Progresista 23.8%Conservador 76.2%

La presión fiscal afecta a los influencers y autónomos en España, resaltando la necesidad de reforma en el sector

El crecimiento del mercado de influencers contrasta con una elevada carga fiscal que desanima a los trabajadores por cuenta propia.

Publicado: 11 de enero de 2026, 19:00

En España, el crecimiento del sector de los influencers continúa a un ritmo acelerado, alcanzando un volumen de negocio de 400 millones de euros en el último ejercicio. Este crecimiento se produce en medio de importantes retos, entre los que se destaca una notable falta de profesionalización y un entorno fiscal complicado. Según un informe del despacho Maio Legal, cerca de 10,000 personas en España reciben compensación económica por crear contenido en redes sociales, pero muchos enfrentan un panorama tributario poco claro.

A medida que la industria digital se expande, influenciada por plataformas como TikTok, los creadores de contenido se ven llamados a adoptar un enfoque más profesional en sus actividades. Carmen Pérez Andújar, socia del despacho mencionado, subraya que los influencers deben posicionarse como "empresas unipersonales" para gestionar sus relaciones tributarias y contractuales adecuadamente. Por otro lado, tales preocupaciones se replican en el sector general de los autónomos en España, donde la elevada carga tributaria es comúnmente denunciada. Ignacio de la Calzada, un abogado autónomo, ha expuesto lo oneroso que puede resultar ser trabajador por cuenta propia, enfrentando tasas impositivas que pueden alcanzar hasta el 50% de sus ingresos.

Ambas partes, los influencers y los autónomos, experimentan consecuencias de un marco regulatorio que no siempre se adapta a la realidad económica actual. La necesidad de una mayor claridad en las normativas fiscales se hace evidente, especialmente considerando que la tributación no solo afecta el ingreso neto, sino también la sostenibilidad de sus modelos de negocio. Este escenario se ha vuelto tan complejo que influye incluso en decisiones vitales de los creadores, como ilustran los casos de youtubers que se trasladaron a Andorra, buscando condiciones fiscales más favorables.