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La peste porcina africana reaparece en España generando preocupación en el sector ganadero y nuevas medidas de control

La detección de jabalís infectados en Cataluña activa alertas y pone a prueba la gestión del virus por parte de las autoridades.

Publicado: 11 de enero de 2026, 03:20

La peste porcina africana (PPA) ha hecho su regreso en España, después de 31 años, tras la localización de varios jabalís muertos infectados con el virus cerca de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). Este hecho ha generado una gran preocupación en el sector ganadero y ha encendido las alarmas entre las instituciones que gestionan la salud animal, amenazando la industria ganadera del país. El consejero de Agricultura, Javier Rincón, ha expresado su inquietud por la falta de información detallada del Ministerio de Agricultura respecto al brote, reclamando una mejor comunicación con los ganaderos, quienes están en la primera línea de respuesta.

En respuesta a la situación, el conseller de Agricultura de la Generalitat, Òscar Ordeig, ha instado a la precaución sobre el origen del virus, ya que los estudios genéticos aún no han determinado si la cepa detectada proviene de laboratorios autorizados. Recientemente, el Ministerio de Agricultura ha confirmado tres nuevos casos de peste porcina en jabalíes, elevando el total a 16 positivos en Cataluña. A pesar de la falta de casos reportados en Aragón, la situación persiste con 29 muertes de jabalís confirmadas y cuatro investigaciones en curso por parte del Ministerio de Agricultura y organismos locales, que están intensificando los esfuerzos para esclarecer el origen del brote.

Hasta ahora, se han realizado importantes investigaciones y auditorías en cinco laboratorios que trabajan con el virus, en un intento de determinar la fuente del brote. Además, las autoridades están buscando colaboración internacional para mantener las importaciones de productos emblemáticos como el jamón serrano. La PPA está generando un impacto significativo en el sector cárnico, y se han visto ya afectadas 458 personas bajo un ERTE por causa de fuerza mayor. El desafío logístico y económico es significativo, dado que varios países han cerrado sus fronteras a la importación de productos derivados del cerdo español. La industria local se enfrenta a una crisis potencial si los controles no resultan efectivos.