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La película "Homo Argentum" divide a Argentina con su humor negro y crítica social, generando controversia en el debate público.
La comedia dirigida por Gastón Duprat y Mariano Cohn se ha convertido en un fenómeno de taquilla con cerca de 2 millones de espectadores.
Publicado: 23 de diciembre de 2025, 16:40
"Homo Argentum", la nueva película de los directores argentinos Gastón Duprat y Mariano Cohn, ha captado la atención de la audiencia y ha suscitado un intenso debate en Argentina. Con cerca de 2 millones de espectadores desde su estreno, la comedia se presenta como un conjunto de 16 relatos que exploran las diversas singularidades de la sociedad argentina, utilizando un humor negro y una mirada cínica que han generado tanto admiración como controversia.
Los directores, conocidos por su estilo provocador y crítica social, han decidido experimentar con una estructura en episodios que refleja la identidad argentina a través de situaciones cotidianas, un enfoque que ha sido elogiado e criticado. El presidente Javier Milei ha alabado la película, considerándola un conjunto de historias que desafían la corrección política y atacan la agenda 'woke', lo que ha polarizado aún más el debate público sobre la obra. De hecho, en entrevistas, ambos directores expresaron que la película es un reflejo de una Argentina en crisis, donde la juventud busca emigrar y la desigualdad social es evidente.
La recepción ha sido polarizada, especialmente después de que el presidente Javier Milei la posicionara como una obra contra la corrección política, lo que ha generado críticas y discusiones sobre su impacto en la cultura argentina. La película, sin embargo, no solo busca provocar risas, sino también generar un debate sobre la condición social y política de Argentina, funcionando como un espejo de la sociedad actual donde cada espectador puede ver su propia realidad entre las carcajadas incómodas que arrastra. En este sentido, ambos cineastas han señalado la importancia de enfrentar temas tabú en el cine argentino, aprovechando esta provocación para discutir problemas profundamente arraigados en la cultura y la política del país.
Los directores, conocidos por su estilo provocador y crítica social, han decidido experimentar con una estructura en episodios que refleja la identidad argentina a través de situaciones cotidianas, un enfoque que ha sido elogiado e criticado. El presidente Javier Milei ha alabado la película, considerándola un conjunto de historias que desafían la corrección política y atacan la agenda 'woke', lo que ha polarizado aún más el debate público sobre la obra. De hecho, en entrevistas, ambos directores expresaron que la película es un reflejo de una Argentina en crisis, donde la juventud busca emigrar y la desigualdad social es evidente.
La recepción ha sido polarizada, especialmente después de que el presidente Javier Milei la posicionara como una obra contra la corrección política, lo que ha generado críticas y discusiones sobre su impacto en la cultura argentina. La película, sin embargo, no solo busca provocar risas, sino también generar un debate sobre la condición social y política de Argentina, funcionando como un espejo de la sociedad actual donde cada espectador puede ver su propia realidad entre las carcajadas incómodas que arrastra. En este sentido, ambos cineastas han señalado la importancia de enfrentar temas tabú en el cine argentino, aprovechando esta provocación para discutir problemas profundamente arraigados en la cultura y la política del país.