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La opa de BBVA sobre Banco Sabadell fracasa y redefine el panorama bancario en España en 2026.

Ambas entidades se enfocan en su crecimiento y la remuneración de sus accionistas tras el colapso de la opa hostil.

Publicado: 26 de enero de 2026, 16:21

El episodio más relevante en la banca española desde hace décadas fue la opa hostil del BBVA sobre Banco Sabadell, que se puso fin el 16 de octubre de 2025, después de más de 17 meses de negociaciones. El resultado fue un decepcionante 25,33% de aceptación por parte de los accionistas del Sabadell, insuficiente para continuar con la operación. La derrota fue celebrada en Catalunya, mientras que BBVA aceptó su fracaso. Este desenlace ha colocado a BBVA en una posición de debilidad según analistas, mientras que la consultora Intelect Search sugiere que un incentivo monetario a los directivos de Sabadell podría haber cambiado el resultado, estimando que 100 millones de euros para su cúpula directiva podrían haber llevado a un desenlace distinto.

Tras el fracaso de la opa, ambos bancos están enfocados en demostrar fortaleza. BBVA planea generar 49.000 millones de euros en capital entre 2025 y 2028, y sus acciones se revalorizaron en un 34%. No obstante, a pesar de la caída y el posterior estancamiento en su cotización, el Sabadell sostiene que la acción se recuperó rápidamente y apunta a un crecimiento orgánico en el mercado español. Ambos bancos buscan estabilizarse y cumplir con sus compromisos, enfrentando el desafío de una estrategia diversificada a largo plazo. A pesar del fracaso, están en una buena situación respecto a la morosidad.

En resumen, la opa fallida ha reconfigurado las posiciones de ambos bancos en el competitivo sector bancario español, obligándolos a reconsiderar sus estrategias y a comprometerse a asegurar el crecimiento y medida de satisfacción de sus accionistas. El presidente del BBVA, Carlos Torres, afirmó que el banco se encuentra en su "mejor momento" y prevé utilizar parte de los 49.000 millones de euros producidos en dividendos y recompra de acciones, mientras que el Sabadell, tras la venta de su filial TSB al Santander, se prepara para centrarse en su consolidación como entidad independiente.