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La oleada de protestas en Irán evidencia la debilidad del régimen de Alí Jamenei en un contexto de crisis social y económica
Las manifestaciones masivas desde diciembre muestran el descontento generalizado contra un gobierno que responde con represión.
Publicado: 17 de enero de 2026, 14:11
Desde finales de diciembre, Irán ha sido testigo de masivas protestas que se desencadenaron por una profunda crisis económica, pero rápidamente se han transformado en un amplio llamado por cambios políticos en el país. Las manifestaciones comenzaron en respuesta a la dramática caída del rial iraní y se han extendido a más de 27 ciudades, donde miles de personas han clamado por el fin del régimen de los ayatolás.
La situación actual está marcada por un descontento económico que ha llevado a la población a exigir una mejora en sus condiciones de vida. El régimen ha respondido a las manifestaciones con una contundente represión, llevando a cabo arrestos masivos y cortando el acceso a internet. Más de 600 personas han perdido la vida y miles han sido detenidas a medida que las protestas se intensifican, mientras las autoridades han culpado a potencias extranjeras de instigar los disturbios.
El futuro de Irán se presenta incierto, con un régimen debilitado que enfrenta presiones internas y externas. A pesar de su vulnerabilidad, aún posee un formidable aparato represivo que puede prolongar su supervivencia en el poder. La combinación de una crisis económica y un descontento social latente sugiere que los acontecimientos actuales son solo el punto culminante de un capítulo más en la historia reciente del país.
La situación actual está marcada por un descontento económico que ha llevado a la población a exigir una mejora en sus condiciones de vida. El régimen ha respondido a las manifestaciones con una contundente represión, llevando a cabo arrestos masivos y cortando el acceso a internet. Más de 600 personas han perdido la vida y miles han sido detenidas a medida que las protestas se intensifican, mientras las autoridades han culpado a potencias extranjeras de instigar los disturbios.
El futuro de Irán se presenta incierto, con un régimen debilitado que enfrenta presiones internas y externas. A pesar de su vulnerabilidad, aún posee un formidable aparato represivo que puede prolongar su supervivencia en el poder. La combinación de una crisis económica y un descontento social latente sugiere que los acontecimientos actuales son solo el punto culminante de un capítulo más en la historia reciente del país.