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La ofensiva de Israel en Gaza y el plan de asentamientos en Cisjordania generan alarma internacional y tensiones humanitarias
Mientras Netanyahu amenaza con invadir la Ciudad de Gaza, 21 países exigen la paralización de nuevos asentamientos que afectan a la viabilidad del Estado palestino.
Publicado: 21 de agosto de 2025, 18:58
En medio de una escalada de violencia en Gaza, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu ha dado órdenes a sus fuerzas armadas para iniciar la invasión de la Ciudad de Gaza. Esta operación, que busca desmantelar la infraestructura del grupo palestino Hamás, ha suscitado un fuerte debate internacional sobre el deterioro catastrófico de las condiciones humanitarias en Gaza, donde se estima que alrededor de medio millón de personas se verán desplazadas. La escasez de medicamentos y alimentos ha llevado a un llamado urgente por parte de organizaciones de ayuda para proporcionar asistencia a la población exhausta.
Paralelamente, Israel ha aprobado planes para construir nuevos asentamientos en Cisjordania, lo que ha generado condena de 21 países y ha sido calificado de “inaceptable” por la comunidad internacional. Este desarrollo podría complicar gravemente la posibilidad de una solución de dos Estados. Aunque se advierte sobre las implicaciones humanitarias de su ofensiva, Netanyahu permanece decidido a avanzar, describiendo el asalto a Gaza como una “victoria decisiva” contra Hamás. A medida que los preparativos para la invasión se intensifican, se ha anunciado la movilización de 60,000 reservistas para la operación, lo que refleja una clara ampliación del esfuerzo bélico israelí.
Las voces de organismos internacionales y gobiernos de diferentes países claman por un alto el fuego y el cese de la violencia. Sin embargo, Netanyahu ha manifestado que su estrategia está diseñada para combinar la ofensiva militar con negociaciones para alcanzar una tregua, lo que ha generado confusión y escepticismo en la comunidad internacional. Por su parte, el ejército israelí ha comenzado a operar en los suburbios orientales de Gaza, y los combates en la zona han aumentado, con informes que indican el lanzamiento de bombardeos intensivos. A esto se suma la crítica mundial a la expansión del proyecto de asentamientos israelo en Cisjordania, que, como ha advertido la ONU, agravan la situación en el conflicto palestino-israelí. A pesar de advertencias sobre el riesgo para los rehenes palestinos aún en Gaza, Netanyahu ha afirmado que el objetivo de la operación es eliminar a Hamás de su bastión, prometiendo una acción contundente en el terreno. Aunque las presiones internacionales continúan, el líder israelí mantiene su determinación de proceder con ambas estrategias simultáneamente, lo que deja a palestinos e israelíes en un estado de desesperación y caos.
Paralelamente, Israel ha aprobado planes para construir nuevos asentamientos en Cisjordania, lo que ha generado condena de 21 países y ha sido calificado de “inaceptable” por la comunidad internacional. Este desarrollo podría complicar gravemente la posibilidad de una solución de dos Estados. Aunque se advierte sobre las implicaciones humanitarias de su ofensiva, Netanyahu permanece decidido a avanzar, describiendo el asalto a Gaza como una “victoria decisiva” contra Hamás. A medida que los preparativos para la invasión se intensifican, se ha anunciado la movilización de 60,000 reservistas para la operación, lo que refleja una clara ampliación del esfuerzo bélico israelí.
Las voces de organismos internacionales y gobiernos de diferentes países claman por un alto el fuego y el cese de la violencia. Sin embargo, Netanyahu ha manifestado que su estrategia está diseñada para combinar la ofensiva militar con negociaciones para alcanzar una tregua, lo que ha generado confusión y escepticismo en la comunidad internacional. Por su parte, el ejército israelí ha comenzado a operar en los suburbios orientales de Gaza, y los combates en la zona han aumentado, con informes que indican el lanzamiento de bombardeos intensivos. A esto se suma la crítica mundial a la expansión del proyecto de asentamientos israelo en Cisjordania, que, como ha advertido la ONU, agravan la situación en el conflicto palestino-israelí. A pesar de advertencias sobre el riesgo para los rehenes palestinos aún en Gaza, Netanyahu ha afirmado que el objetivo de la operación es eliminar a Hamás de su bastión, prometiendo una acción contundente en el terreno. Aunque las presiones internacionales continúan, el líder israelí mantiene su determinación de proceder con ambas estrategias simultáneamente, lo que deja a palestinos e israelíes en un estado de desesperación y caos.