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La migración en el Reino Unido: un panorama de retos económicos por la caída en la inmigración y el éxodo de británicos
La política migratoria restrictiva y la fuga de ciudadanos generan preocupaciones sobre el futuro económico del país.
Publicado: 5 de enero de 2026, 16:10
La situación migratoria en el Reino Unido ha adquirido una gran relevancia, con una caída notable en la inmigración neta y un considerable éxodo de ciudadanos británicos. Recientes datos de la Oficina Nacional de Estadística indican que la inmigración neta se redujo drásticamente a 204.000 personas entre junio de 2024 y junio de 2025, en un contexto de políticas restrictivas impuestas por el Gobierno laborista para frenar el avance de la ultraderecha.
Paralelamente, cerca de un millón de británicos han emigrado entre 2021 y 2024, lo que ha encendido alarmas en los sectores económicos, especialmente por la fuga de jóvenes profesionales en busca de mejores oportunidades. Esta combinación de tendencias plantea significativos retos económicos, ya que la falta de inmigrantes podría incrementar el déficit económico en hasta 20.000 millones de libras anuales, lo que podría forzar al Gobierno a implementar subidas de impuestos y recortes del gasto público.
A pesar de los impactos negativos, el Gobierno liderado por Keir Starmer se ha mantenido en una política migratoria restrictiva en lugar de fomentar una liberal que podría mitigar la escasez de trabajadores. Especialistas advierten que estas restricciones, si se mantienen, tendrán un efecto perjudicial a largo plazo, palpándose en la incapacidad de atraer talento necesario para diversas industrias.
Paralelamente, cerca de un millón de británicos han emigrado entre 2021 y 2024, lo que ha encendido alarmas en los sectores económicos, especialmente por la fuga de jóvenes profesionales en busca de mejores oportunidades. Esta combinación de tendencias plantea significativos retos económicos, ya que la falta de inmigrantes podría incrementar el déficit económico en hasta 20.000 millones de libras anuales, lo que podría forzar al Gobierno a implementar subidas de impuestos y recortes del gasto público.
A pesar de los impactos negativos, el Gobierno liderado por Keir Starmer se ha mantenido en una política migratoria restrictiva en lugar de fomentar una liberal que podría mitigar la escasez de trabajadores. Especialistas advierten que estas restricciones, si se mantienen, tendrán un efecto perjudicial a largo plazo, palpándose en la incapacidad de atraer talento necesario para diversas industrias.