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La Manada de Castelldefels enfrenta acusaciones de agresión sexual y extorsión con una petición de hasta 196 años de prisión

Los cinco acusados se sientan en el banquillo de los acusados tras un juicio que expone la gravedad de sus delitos.

Publicado: 15 de septiembre de 2025, 12:13

El juicio contra la Manada de Castelldefels, un grupo de cinco hombres acusados de múltiples agresiones sexuales, ha comenzado con una petición de condena de hasta 196 años de prisión. Este caso, que ha llamado la atención mediática en España, se centra en la forma en que los acusados utilizaron su posición para someter a varias jóvenes a violaciones y abusos, creando un ambiente de intimidación y coerción.

Se alega que los acusados, integrados en un grupo de WhatsApp llamado K-Team, contactaron a sus víctimas a través de redes sociales, aprovechándose de su vulnerabilidad y situaciones que anulaban su capacidad de consentimiento. La Fiscalía ha presentado pruebas contundentes, incluyendo mensajes de WhatsApp donde los acusados describen sus intenciones y cómo planeaban llevar a cabo las agresiones, alegando que las víctimas estaban en estado de embriaguez.

Los cinco acusados, con edades entre 30 y 36 años al momento de los hechos, se enfrentan a penas individuales que varían entre los 28 y 53 años de cárcel por agresiones sexuales cometidas entre marzo y mayo de 2021. Durante el juicio, han sido presentadas pruebas que incluyen grabaciones y mensajes en los que se jactan de sus acciones, lo que ha llevado a la Fiscalía a calificar sus actos como parte de un ejercicio de “depredación sexual”.

Uno de los procesos más impactantes involucra a una joven a quien conocían y sabían que padecía una discapacidad, que fue invitada a consumir alcohol hasta perder la conciencia antes de ser agredida. La Fiscalía ha indicado que las agresiones fueron sistemáticas, agregando que al menos dos de las víctimas han desarrollado trastornos psicológicos como resultado de los ataques. La acusación destaca que estas prácticas no solo transgreden la ley, sino que reflejan un grave problema social sobre la violencia de género y el consentimiento en las relaciones sexuales, subrayando la necesidad de recursos adecuados para las víctimas.

El juicio promete ser un punto de inflexión en el debate sobre la violencia de género en España, y se prevé que sus resultados generen una discusión amplia sobre la protección de las víctimas y las medidas necesarios para enfrentar casos similares en el futuro.