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La Ley de Propiedad Horizontal: regulaciones sobre actividades molestas y el uso de terrazas en comunidades de vecinos
La normativa establece medidas para abordar problemas de convivencia y el uso de espacios comunes en edificios residenciales.
Publicado: 26 de enero de 2026, 03:15
La convivencia en comunidades de vecinos presenta desafíos que pueden poner a prueba la armonía entre propietarios. La Ley de Propiedad Horizontal (LPH) juega un papel crucial en la regulación de estos conflictos, proporcionando herramientas legales para abordar situaciones molestas y el uso de espacios comunes como terrazas.
En un primer plano, la LPH permite a los presidentes de comunidad actuar frente a actividades que puedan resultar perjudiciales para los demás vecinos. Cuando un propietario realiza acciones molestas de manera habitual, el presidente debe requerir la cesación de estas actividades, advirtiendo de posibles acciones legales. Si el diálogo no prospera, se puede presentar una demanda para cesar la actividad, lo que podría llevar incluso a la privación del derecho de uso de la vivienda del infractor por un tiempo determinado.
Por otro lado, la utilización de terrazas como trasteros añade otra capa de complicaciones. Aunque las terrazas son de propiedad privada, su uso puede influir directamente en la estética del edificio y la convivencia general. Es esencial que los propietarios obtengan la autorización de la comunidad antes de hacer uso de estas como espacios de almacenamiento para mantener una relación armoniosa entre vecinos.
En un primer plano, la LPH permite a los presidentes de comunidad actuar frente a actividades que puedan resultar perjudiciales para los demás vecinos. Cuando un propietario realiza acciones molestas de manera habitual, el presidente debe requerir la cesación de estas actividades, advirtiendo de posibles acciones legales. Si el diálogo no prospera, se puede presentar una demanda para cesar la actividad, lo que podría llevar incluso a la privación del derecho de uso de la vivienda del infractor por un tiempo determinado.
Por otro lado, la utilización de terrazas como trasteros añade otra capa de complicaciones. Aunque las terrazas son de propiedad privada, su uso puede influir directamente en la estética del edificio y la convivencia general. Es esencial que los propietarios obtengan la autorización de la comunidad antes de hacer uso de estas como espacios de almacenamiento para mantener una relación armoniosa entre vecinos.