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La infelicidad juvenil supera a la de generaciones anteriores, revela un estudio internacional sobre salud mental
Un análisis global destaca el deterioro de la salud mental de los jóvenes, con un cambio en la curva tradicional de la infelicidad.
Publicado: 28 de agosto de 2025, 12:38
Un reciente estudio internacional ha revelado un alarmante cambio en la salud mental de los jóvenes, indicando que son más infelices que sus padres. El estudio, realizado en 44 países y publicado en la revista PLOS One, destaca un aumento significativo en el índice de desesperación entre jóvenes menores de 25 años, especialmente en EE.UU. y el Reino Unido. Según datos actualizados, el índice de desesperación en EE.UU. en este grupo ha aumentado del 2,9% en 1993 al 8% en 2023, y en el Reino Unido, la desesperación en hombres menores de 25 ha crecido del 2,3% al 6,4% entre 2009 y 2021, mientras que en mujeres jóvenes ha pasado del 4,4% al 12,7%. Las estadísticas muestran un cambio en la narrativa de la felicidad, con un aumento en la infelicidad juvenil que contradice la tradicional 'U de la felicidad'.
Además, se observa que factores como la pandemia de COVID-19, la crisis económica de 2008, la dificultad para acceder a vivienda y los recortes en salud mental han intensificado este deterioro. Los expertos señalan que la pandemia no es la causa directa, sino un factor que ha acentuado tendencias preexistentes, como las expectativas laborales afectadas por la crisis de 2008. La influencia de las redes sociales también emerge como un contribuyente importante al malestar emocional, al fomentar comparaciones constantes entre los jóvenes. El estudio concluye que el acceso limitado a recursos de salud mental y el impacto de las nuevas tecnologías en la percepción de uno mismo y la vida contribuyen significativamente a este fenómeno. Educadores y expertos abogan por una atención mayor a la salud mental en la educación para ayudar a los jóvenes a enfrentar estos desafíos.
Es imperativo que se implementen políticas que prioricen la salud mental de los jóvenes, asegurando no solo su bienestar académico, sino también su capacidad de resiliencia frente a los desafíos futuros.
Además, se observa que factores como la pandemia de COVID-19, la crisis económica de 2008, la dificultad para acceder a vivienda y los recortes en salud mental han intensificado este deterioro. Los expertos señalan que la pandemia no es la causa directa, sino un factor que ha acentuado tendencias preexistentes, como las expectativas laborales afectadas por la crisis de 2008. La influencia de las redes sociales también emerge como un contribuyente importante al malestar emocional, al fomentar comparaciones constantes entre los jóvenes. El estudio concluye que el acceso limitado a recursos de salud mental y el impacto de las nuevas tecnologías en la percepción de uno mismo y la vida contribuyen significativamente a este fenómeno. Educadores y expertos abogan por una atención mayor a la salud mental en la educación para ayudar a los jóvenes a enfrentar estos desafíos.
Es imperativo que se implementen políticas que prioricen la salud mental de los jóvenes, asegurando no solo su bienestar académico, sino también su capacidad de resiliencia frente a los desafíos futuros.