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La Fundación Giorgio Armani se queda con el control del imperio, incluyendo la venta futura del 15% de la compañía

El testamento del diseñador italiano establece un legado que incluye la cesión de acciones a grupos de moda renombrados y principios de gestión.

Publicado: 12 de septiembre de 2025, 12:09

El fallecimiento del icónico diseñador italiano Giorgio Armani ha dejado un impacto significativo en la moda y el comercio a nivel global. A través de su testamento, que ha sido hecho público recientemente, Armani ha predispuesto la estructura de su empresa y la gestión de su legado. La Fundación Giorgio Armani, que él mismo creó para asegurar la independencia de la firma, se convierte en la propietaria total del grupo, que está valorado en aproximadamente 12.000 millones de euros.

El testamento de Armani designa a Pantaleo Dell'Orco, su compañero y mano derecha, como quien guiará la gestión de la empresa con un 40% de derechos de voto. A pesar de la consolidación de la Fundación como propietaria, hay una cláusula relevante: Armani ordena que se inicie la venta del 15% de las acciones en un plazo de 18 meses tras la apertura del testamento. Este porcentaje debe ser cedido prioritariamente a uno de los tres conglomerados de moda: LVMH, EssilorLuxottica o L'Oréal. Un giro inesperado en su testamento indica que, en un plazo de entre tres y cinco años, se deberá ceder un porcentaje adicional de entre el 30% y el 54,9% al mismo comprador elegido.

La distribución de su herencia va más allá de las acciones de la empresa, incluyendo también numerosos bienes materiales, obras de arte, propiedades en lugares icónicos como Saint Tropez, y su participación en el club de baloncesto Olimpia Milano. Las obras de arte y los inmuebles se legan principalmente a su hermana Rossana y a sus sobrinos Silvana y Andrea, asegurando que la familia continúe conectada a su legado. Adicionalmente, con su testamento, Armani establece que, en caso de no concretarse la venta mayoritaria a un grupo de lujo, se evaluará una salida a Bolsa de la firma en un plazo máximo de ocho años, garantizando que la Fundación mantenga al menos un 30,1% de control.