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La FIFA entrega el Premio de la Paz a Donald Trump en un acto controvertido durante el sorteo del Mundial 2026
La ceremonia en Washington genera críticas sobre la politización del deporte y la relación entre Trump y la FIFA.
Publicado: 5 de diciembre de 2025, 22:10
Este viernes, en el Kennedy Center de Washington D.C., se llevó a cabo el sorteo del Mundial 2026, donde la FIFA entregó su nuevo Premio FIFA de la Paz a Donald Trump, una decisión que ha generado una oleada de críticas y cuestionamientos sobre la neutralidad del organismo. Este galardón, creado para reconocer aquellos que han destacado en pro de la paz, se entrega en un contexto donde el presidente estadounidense ha sido objeto de controversias en su política exterior.
El evento coincide con la celebración del Mundial que se realizará del 11 de junio al 19 de julio, y marca la primera vez que el torneo será coorganizado por tres países: Estados Unidos, Canadá y México. La ceremonia estuvo marcada por la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien ha mantenido una amistad estrecha con Trump desde hace años, y que fue criticado por haber promovido la candidatura de Trump al Premio Nobel de la Paz. Trump se mostró complacido durante el evento, resaltando que recibir este premio es uno de los mayores honores de su vida.
La creación del Premio FIFA de la Paz ha sido interpretada como un intento de la FIFA por compensar la falta de reconocimiento de Trump en el ámbito internacional, en un momento en que el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a la opositora venezolana María Corina Machado. Críticos del evento argumentan que la FIFA corre el riesgo de perder su neutralidad política, particularmente en un acto que se celebra a pocos kilómetros de la Casa Blanca y en un contexto de creciente tensión internacional, algo que fue señalado también por diversos observadores en declaraciones previas al evento. Organizaciones de derechos humanos como FairSquare y Human Rights Watch han expresado su preocupación por la falta de transparencia en el proceso de selección del premio, señalando que no se han definido criterios claros ni se ha consultado al Consejo de la FIFA al respecto. También han lamentado que este nuevo reconocimiento, gestado en torno a una relación cada vez más estrecha entre Infantino y Trump, podría comprometer la reputación del organismo rector del fútbol mundial, enviando un mensaje de alineamiento con la política divisoria de Trump.
La relación entre Infantino y Trump se ha solidificado desde 2017, con el presidente de la FIFA participando en eventos de gran relevancia política, como la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020, donde se destacó el papel de Trump en procesos de mediación en el Medio Oriente. Durante la ceremonia actual, asistieron invitados notables como Wayne Gretzky y Tom Brady, además de presentaciones musicales que han sido vistas como intentos de asociar el evento con la popularidad de Trump.
Los sectores más críticos consideran que este galardón induce a la FIFA a convertirse en una herramienta de propaganda política, socavando así su compromiso con la neutralidad del deporte.
El evento coincide con la celebración del Mundial que se realizará del 11 de junio al 19 de julio, y marca la primera vez que el torneo será coorganizado por tres países: Estados Unidos, Canadá y México. La ceremonia estuvo marcada por la presencia del presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien ha mantenido una amistad estrecha con Trump desde hace años, y que fue criticado por haber promovido la candidatura de Trump al Premio Nobel de la Paz. Trump se mostró complacido durante el evento, resaltando que recibir este premio es uno de los mayores honores de su vida.
La creación del Premio FIFA de la Paz ha sido interpretada como un intento de la FIFA por compensar la falta de reconocimiento de Trump en el ámbito internacional, en un momento en que el Premio Nobel de la Paz fue otorgado a la opositora venezolana María Corina Machado. Críticos del evento argumentan que la FIFA corre el riesgo de perder su neutralidad política, particularmente en un acto que se celebra a pocos kilómetros de la Casa Blanca y en un contexto de creciente tensión internacional, algo que fue señalado también por diversos observadores en declaraciones previas al evento. Organizaciones de derechos humanos como FairSquare y Human Rights Watch han expresado su preocupación por la falta de transparencia en el proceso de selección del premio, señalando que no se han definido criterios claros ni se ha consultado al Consejo de la FIFA al respecto. También han lamentado que este nuevo reconocimiento, gestado en torno a una relación cada vez más estrecha entre Infantino y Trump, podría comprometer la reputación del organismo rector del fútbol mundial, enviando un mensaje de alineamiento con la política divisoria de Trump.
La relación entre Infantino y Trump se ha solidificado desde 2017, con el presidente de la FIFA participando en eventos de gran relevancia política, como la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020, donde se destacó el papel de Trump en procesos de mediación en el Medio Oriente. Durante la ceremonia actual, asistieron invitados notables como Wayne Gretzky y Tom Brady, además de presentaciones musicales que han sido vistas como intentos de asociar el evento con la popularidad de Trump.
Los sectores más críticos consideran que este galardón induce a la FIFA a convertirse en una herramienta de propaganda política, socavando así su compromiso con la neutralidad del deporte.