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La estrategia radical de Trump: ejercicios militares en el Caribe y advertencias sobre la civilización europea

América se prepara para una nueva fase de intervencionismo en Venezuela mientras redefinen sus relaciones con Europa.

Publicado: 11 de diciembre de 2025, 02:18

La reciente Estrategia de Seguridad Nacional de Donald Trump ha marcado un cambio significativo en la política exterior estadounidense, enfocándose en la intervención militar y la influencia en el Hemisferio Occidental. Durante el último mes, Estados Unidos ha incrementado su presencia militar en el Caribe, destacando su reciente desembarco en Puerto Rico, que incluye más de 7,000 soldados y equipos militares. Este despliegue se lleva a cabo en un contexto de tensión creciente con el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, donde el gobierno estadounidense ha amenazado con operaciones en tierra.

El ejercicio militar, denominado Lanza del Sur, se ha intensificado en respuesta a la acumulación de tropas en la región. Esta nueva estrategia critica a Europa, afirmando que el continente se enfrenta a la "aniquilación civilizatoria" debido a políticas migratorias. Además, se insta a apoyar partidos "patrióticos" en Europa, señalando un alineamiento con fuerzas de extrema derecha.

Recientemente, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de la Administración de Donald Trump, publicada el pasado viernes, pone un fuerte énfasis en la colaboración de América Latina con Estados Unidos para frenar la inmigración, el narcotráfico y la influencia de potencias como China y Rusia. Trump ha reafirmado su intención de priorizar la seguridad en el Hemisferio Occidental, reviviendo la Doctrina Monroe con un enfoque renovado que ha sido apodado como el “Corolario Trump”. Esta adaptación de la doctrina de 1823 busca erradicar influencias extranjeras y narcodictaduras, promoviendo un hemisferio donde los países colaboren activamente con Washington. La Administración ha declarado que América Latina es su "jardín delantero". Este cambio se refiere a una visión en que los problemas de la región, como la migración y el narcotráfico, son vistos como amenazas directas a la seguridad estadounidense.

Trump señala que el objetivo principal es restaurar la preeminencia estadounidense en el Hemisferio Occidental, enfrentando la influencia de organismos antagonistas y exigiendo que los países de la región colaboren estrechamente con las políticas de EE.UU. Con respecto a Venezuela, el enfoque es contundente: “Queremos garantizar que el Hemisferio Occidental permanece lo suficientemente bien gobernado y razonablemente estable”. La retórica de la Casa Blanca ha suscitado acusaciones de neoimperialismo, comparando estas acciones con las de épocas pasadas, reflejando las tensiones geopolíticas actuales.

Trump ha elevado la presión sobre Venezuela, insinuando que muy pronto las operaciones militares podrían extenderse al territorio venezolano, en una estrategia que recuerda los episodios más oscuros del intervencionismo estadounidense en la región. Esta dinámica está provocando un entorno de polarización, donde los aliados y adversarios de Estados Unidos en América Latina se definen cada vez más por su alineación ideológica y su relación con Washington. La presión sobre los gobiernos que se oponen a Estados Unidos está acompañada de incentivos para aquellos que apoyan la agenda estadounidense, en un intento significativo por reconfigurar los equilibrios de poder en el continente.