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La energía nuclear en Europa: nuevas inversiones y futuro incierto de la central de Almaraz
La construcción de plantas nucleares en Polonia y Finlandia contrasta con el debate del cierre de Almaraz en España.
Publicado: 2 de enero de 2026, 23:23
En 2025, Europa ha presenciado un renacimiento de la energía nuclear, impulsado por la necesidad de autonomía energética y el deseo de reducir las emisiones de carbono. Este proceso ha sido marcado por importantes decisiones, como la autorización para la construcción de tres reactores nucleares en Polonia, que representará una inversión de 42.000 millones de euros. La vicepresidenta de la Comisión Europea, Teresa Ribera, confirmó que esta inversión no infringe las normas de ayudas estatales de la UE.
Finlandia también ha decidido extender la vida operativa de sus reactores existentes, impulsada por el Banco Europeo de Inversiones, que aprobó un préstamo de 90 millones de euros para apoyar proyectos nucleares, alineándose con la estrategia de la UE de fomentar fuentes de energía competitivas y sostenibles, especialmente en el contexto de la crisis energética en Europa.
En España, el Gobierno ha iniciado los trámites para el desmantelamiento de la central nuclear de Almaraz, prevista para 2027 y 2028. Sin embargo, se enfrenta a peticiones de las eléctricas propietarias para prolongar su funcionamiento hasta 2030, lo que ha generado un intenso debate sobre la viabilidad y sostenibilidad de la planta y la transición hacia energías renovables.
Finlandia también ha decidido extender la vida operativa de sus reactores existentes, impulsada por el Banco Europeo de Inversiones, que aprobó un préstamo de 90 millones de euros para apoyar proyectos nucleares, alineándose con la estrategia de la UE de fomentar fuentes de energía competitivas y sostenibles, especialmente en el contexto de la crisis energética en Europa.
En España, el Gobierno ha iniciado los trámites para el desmantelamiento de la central nuclear de Almaraz, prevista para 2027 y 2028. Sin embargo, se enfrenta a peticiones de las eléctricas propietarias para prolongar su funcionamiento hasta 2030, lo que ha generado un intenso debate sobre la viabilidad y sostenibilidad de la planta y la transición hacia energías renovables.