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La economía de EE.UU. bajo Trump: entre la inflación persistente y la baja aprobación presidencial

A pesar de cifras macroeconómicas positivas, la imagen de Trump se deteriora debido a la inflación y las decisiones de la Fed.

Publicado: 14 de enero de 2026, 04:30

En diciembre de 2025, Estados Unidos cierra el año con un incremento de precios persistente del 2,7% anual, un dato que refleja el impacto de las políticas arancelarias de la administración de Donald Trump. A pesar de las mejoras en el crecimiento del PIB y la disminución del desempleo, la tasa de aprobación de Trump se encuentra en números negativos, superando un balance de desconfianza entre su política económica y el bienestar percibido por los ciudadanos. Los datos de inflación siguen moldeando el discurso de Trump, quien ha desatado críticas hacia Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal (Fed), por no llevar a cabo más recortes en las tasas de interés.

En los días previos a fin de año, la Fed decidió no continuar bajando las tasas, lo que evidencia la creciente oposición dentro de su comité. Aunque se han llevado a cabo recortes consecutivos, la división en la Fed complica la aprobación de nuevas medidas que intenten controlar una inflación que, a pesar de estar por sobre la media, ha permanecido relativamente estable. Los economistas han advertido que, aunque la situación económica de base parece sólida, los temores sobre la intervención del presidente y su enfoque hacia los mercados han comenzado a generar incertidumbre.

Este contexto se complementa con la situación de los mercados, donde el “efecto Trump” había conseguido llevar a máximos históricos al S&P 500 y a otras acciones, especialmente en los primeros años de su mandato. Sin embargo, los recientes mensajes de Trump sobre la regulación de la defensa y la intervención en el extranjero están provocando un aumento de la volatilidad, dañando la confianza de los inversores. La noticia del cierre de 2025 con precios que siguen bajo presión comporta un desafío para la administración, que necesita mostrar resultados tangibles a su electorado, y señala la desconexión entre las cifras económicas y la percepción pública.