Progresista 23.8%Conservador 76.2%
La deserción de líderes conservadores hacia Reform UK refleja la crisis interna del Partido Tory en un panorama político cambiante
Suella Braverman se suma a los desertores de los conservadores, mientras Reform UK gana fuerza y financiación en medio de un sistema político inestable.
Publicado: 27 de enero de 2026, 12:32
La política británica está pasando por un período de agitación significativa, marcado por la deserción de varios líderes del Partido Conservador hacia la formación política Reform UK, liderada por el polémico Nigel Farage. La última en abandonar el barco ha sido Suella Braverman, quien se presentó en un mitin de Reform UK diciendo que "siente que ha vuelto a casa". Esta situación se produce en medio de una crisis interna que afecta a los conservadores, establecidos como la principal fuerza política del país durante más de una década.
Braverman es solo uno de los numerosos diputados que se han unido a Reform UK en los últimos meses, junto a otros políticos conservadores como Robert Jenrick y Nadhim Zahawi. Este éxodo ha aumentado la representación de Reform UK en Westminster a ocho diputados, un incremento significativo desde los cinco escaños obtenidos en las elecciones generales de 2024, tras la victoria del laborista Keir Starmer. La deserción de figuras clave como Braverman es un indicativo de la desconfianza creciente de los miembros del Partido Conservador hacia su liderazgo y la dirección política actual.
La presión sobre el Partido Conservador ha aumentado debido a la creciente popularidad de Reform UK, una situación complicada aún más por la significativa donación de nueve millones de libras recibida recientemente por el partido. Esta suma, que representa una de las mayores donaciones en la historia de la política británica, ha fortalecido la posición de Reform UK, permitiéndole convertirse en un competidor serio en el panorama político actual. A pesar de su sólido desempeño en los sondeos, el sistema electoral británico sigue representando un reto para Reform UK debido a su modelo mayoritario, que a menudo penaliza a partidos con apoyo más disperso. Además, el líder populista, Nigel Farage, ha comenzado a conectar con sectores de la clase trabajadora que se sienten desatendidos por el laborismo, mientras los votantes conservadores ven a su partido como carente de identidad. La encadenación de deserciones conservadoras ha llevado a que más de veinte exdiputados cambien al partido de Farage en el último año, consolidando aún más la percepción de descomposición dentro del antiguo partido gobernante.
Braverman es solo uno de los numerosos diputados que se han unido a Reform UK en los últimos meses, junto a otros políticos conservadores como Robert Jenrick y Nadhim Zahawi. Este éxodo ha aumentado la representación de Reform UK en Westminster a ocho diputados, un incremento significativo desde los cinco escaños obtenidos en las elecciones generales de 2024, tras la victoria del laborista Keir Starmer. La deserción de figuras clave como Braverman es un indicativo de la desconfianza creciente de los miembros del Partido Conservador hacia su liderazgo y la dirección política actual.
La presión sobre el Partido Conservador ha aumentado debido a la creciente popularidad de Reform UK, una situación complicada aún más por la significativa donación de nueve millones de libras recibida recientemente por el partido. Esta suma, que representa una de las mayores donaciones en la historia de la política británica, ha fortalecido la posición de Reform UK, permitiéndole convertirse en un competidor serio en el panorama político actual. A pesar de su sólido desempeño en los sondeos, el sistema electoral británico sigue representando un reto para Reform UK debido a su modelo mayoritario, que a menudo penaliza a partidos con apoyo más disperso. Además, el líder populista, Nigel Farage, ha comenzado a conectar con sectores de la clase trabajadora que se sienten desatendidos por el laborismo, mientras los votantes conservadores ven a su partido como carente de identidad. La encadenación de deserciones conservadoras ha llevado a que más de veinte exdiputados cambien al partido de Farage en el último año, consolidando aún más la percepción de descomposición dentro del antiguo partido gobernante.