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La cumbre Trump-Putin en Alaska: claves y temores en un contexto de guerra en Ucrania

Un encuentro con múltiples implicaciones geopolíticas, mientras Europa y Ucrania permanecen como espectadores preocupados por el futuro de la región.

Publicado: 15 de agosto de 2025, 11:36

Este viernes, 15 de agosto de 2025, Donald Trump y Vladímir Putin se reúnen en la Base Conjunta Elmendorf-Richardson de Alaska, un espacio cargado de simbolismo histórico y estratégico. La elección de Alaska como sede no es casual, reflexionando sobre su historia como antigua colonia rusa, vendida a EE.UU. en 1867 por 7,2 millones de dólares, lo que añade una capa de complejidad a esta reunión. La reunión tiene lugar en un contexto de guerra en Ucrania que ha generado tensiones internacionales crecientes y ascenso de los temores sobre posibles acuerdos territoriales que podrían desestabilizar aún más la región.

La Casa Blanca ha calificado el encuentro como un 'ejercicio de escucha', mientras que Trump ha expresado optimismo sobre la posibilidad de alcanzar un alto el fuego con su homólogo ruso. Sin embargo, la realidad en el terreno es muy diferente. Desde que Trump volvió a asumir la presidencia, los avances territoriales rusos han triplicado su ritmo, consolidando el control de Moscú sobre aproximadamente el 20% del territorio ucraniano. Este incremento en los ataques lleva a muchas voces a cuestionar el objetivo real de la cumbre y las intenciones de ambas partes.

Las expectativas en torno a la reunión son variadas, con analistas sugiriendo que Putin podría ver la cumbre como una oportunidad para legitimarse geopolíticamente. Se destaca que el emplazamiento en Alaska, alejado de Ucrania, permite a Putin participar sin temor a ser detenido debido a la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional. Hay preocupación entre aliados europeos y en Ucrania de que cualquier acuerdo alcanzado pueda suceder sin su participación, lo que podría vulnerar aún más su soberanía. La cumbre en Alaska podría definir no solo el futuro inmediato del conflicto en Ucrania, sino también el equilibrio de poder entre las potencias mundiales. Con más de 10,000 rusos residiendo en Alaska, la historia compartida entre ambos países se reaviva en este encuentro, lo que podría influir en la percepción geopolítica actual.