Progresista 100%Conservador 0%
La crisis de acogida para migrantes en Badalona se agrava tras el desalojo del B9 y la protesta vecinal.
El alcalde de Badalona enfrenta críticas del Gobierno por su gestión mientras los vecinos boicotean la llegada de migrantes a la ciudad.
Publicado: 3 de enero de 2026, 05:15
Badalona enfrenta una creciente tensión social después del desalojo de migrantes del antiguo instituto B9, donde más de 400 personas, en su mayoría de origen subsahariano, habían encontrado refugio. El desalojo, que el alcalde Xavier García Albiol celebró como un logro de su administración, dejó a muchos de estos migrantes a la deriva, obligándolos a pasar la noche en la intemperie. La falta de atención y los servicios sociales insuficientes por parte del Ayuntamiento han llevado al delegado del Gobierno en Cataluña, Carlos Prieto, a acusar a Albiol de 'dejación de funciones'.
Este drama humano se ha intensificado por la protesta organizada por algunos residentes de Badalona, quienes se opusieron fervientemente a la reubicación de los migrantes en una parroquia local. Desde el inicio de la protesta, que comenzó con un grupo reducido y rápidamente creció a aproximadamente 50 personas, los ciudadanos han expresado su rechazo a la acogida de los migrantes bajo diversas consignas. La presión ejercida por los vecinos provocó la cancelación de la llegada de los migrantes, que tenían programado ser asistidos por Cruz Roja y Cáritas. En un intento de minimizar la situación, el alcalde Albiol se dirigió a los manifestantes, pidiendo un margen para negociar con el gobierno regional para evitar que los migrantes permanecieran en Badalona.
Mientras tanto, aquellos que habían sido desalojados del B9 continuaban en la plaza Roja, enfrentándose a condiciones adversas sin el apoyo de los servicios sociales del municipio. Ibrahim N., un migrante nigeriano, relató la incertidumbre sobre el futuro inmediato. En respuesta a la creciente crisis, voluntarios y organizaciones comunitarias han intentado proporcionar ayuda de emergencia, aunque los recursos siguen siendo limitados. La situación se complica aún más dado que el Gobierno ha reiterado que la responsabilidad de la primera acogida recae sobre los ayuntamientos, pero en este caso, Badalona no ha cumplido con esta obligación.
Este drama humano se ha intensificado por la protesta organizada por algunos residentes de Badalona, quienes se opusieron fervientemente a la reubicación de los migrantes en una parroquia local. Desde el inicio de la protesta, que comenzó con un grupo reducido y rápidamente creció a aproximadamente 50 personas, los ciudadanos han expresado su rechazo a la acogida de los migrantes bajo diversas consignas. La presión ejercida por los vecinos provocó la cancelación de la llegada de los migrantes, que tenían programado ser asistidos por Cruz Roja y Cáritas. En un intento de minimizar la situación, el alcalde Albiol se dirigió a los manifestantes, pidiendo un margen para negociar con el gobierno regional para evitar que los migrantes permanecieran en Badalona.
Mientras tanto, aquellos que habían sido desalojados del B9 continuaban en la plaza Roja, enfrentándose a condiciones adversas sin el apoyo de los servicios sociales del municipio. Ibrahim N., un migrante nigeriano, relató la incertidumbre sobre el futuro inmediato. En respuesta a la creciente crisis, voluntarios y organizaciones comunitarias han intentado proporcionar ayuda de emergencia, aunque los recursos siguen siendo limitados. La situación se complica aún más dado que el Gobierno ha reiterado que la responsabilidad de la primera acogida recae sobre los ayuntamientos, pero en este caso, Badalona no ha cumplido con esta obligación.