Progresista 100%Conservador 0%
La creciente influencia de China en el orden internacional y su impacto en las relaciones con Estados Unidos y Europa
China aprovecha la retirada de Estados Unidos y se posiciona como un actor clave en la geopolítica global, afectando a la Unión Europea.
Publicado: 6 de enero de 2026, 17:13
La creciente influencia de China en el escenario internacional se ha vuelto un tema candente en el contexto de la política global actual, especialmente tras la retirada de Estados Unidos de diversas instituciones y acuerdos internacionales. Mientras que el presidente Donald Trump ha llevado a cabo una política que busca reafirmar el poder estadounidense, su enfoque ha dejado un vacío que China no ha dudado en llenar, posicionándose como un actor clave en el orden global.
En un análisis reciente, se evidenció que mientras Estados Unidos abandona su papel tradicional de liderazgo, el régimen chino ha aumentado su participación en instituciones como la ONU y ha planteado objetivos climáticos ambiciosos. En la última Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente chino, Xi Jinping, anunció unos nuevos y ambiciosos objetivos climáticos para 2035, buscando reducir entre el 7% y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a su pico. La relación de Europa con China se caracteriza por un creciente desequilibrio comercial y una percepción de amenaza, ya que la dependencia de la UE respecto a recursos clave suministrados por China ha llevado a una reevaluación de las relaciones Europeas-Chinas. Una fuente diplomática de la UE en Pekín ha declarado que si bien China se presenta como un socio, en realidad es un enemigo que establece un ‘diktat’ sobre Europa.
China, que ha disfrutado de un superávit comercial significativo y ha evolucionado para convertirse en un gigante manufacturero, ha intensificado su influencia en el sur global, ofreciendo inversiones y comercio sin interferencias políticas. Este nuevo paradigma sugiere que China, al ofrecer un modelo de crecimiento basado en el desarrollo económico, está redefiniendo las dinámicas de poder a nivel global y provocando cambios significativos en la percepción y la estrategia de naciones como Estados Unidos y Europa. Como respuesta a la creciente dependencia de Europa, el presidente francés Emmanuel Macron ha amenazado con decisiones drásticas, reconociendo que “no hay una estrategia para revertir la situación” del desequilibrio comercial que enfrenta la UE con China. Además, el apoyo de China a Rusia en el conflicto de Ucrania ha añadido tensión, dado que esto debilita aún más a Estados Unidos y complica la situación geopolítica.
En un análisis reciente, se evidenció que mientras Estados Unidos abandona su papel tradicional de liderazgo, el régimen chino ha aumentado su participación en instituciones como la ONU y ha planteado objetivos climáticos ambiciosos. En la última Asamblea General de Naciones Unidas, el presidente chino, Xi Jinping, anunció unos nuevos y ambiciosos objetivos climáticos para 2035, buscando reducir entre el 7% y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a su pico. La relación de Europa con China se caracteriza por un creciente desequilibrio comercial y una percepción de amenaza, ya que la dependencia de la UE respecto a recursos clave suministrados por China ha llevado a una reevaluación de las relaciones Europeas-Chinas. Una fuente diplomática de la UE en Pekín ha declarado que si bien China se presenta como un socio, en realidad es un enemigo que establece un ‘diktat’ sobre Europa.
China, que ha disfrutado de un superávit comercial significativo y ha evolucionado para convertirse en un gigante manufacturero, ha intensificado su influencia en el sur global, ofreciendo inversiones y comercio sin interferencias políticas. Este nuevo paradigma sugiere que China, al ofrecer un modelo de crecimiento basado en el desarrollo económico, está redefiniendo las dinámicas de poder a nivel global y provocando cambios significativos en la percepción y la estrategia de naciones como Estados Unidos y Europa. Como respuesta a la creciente dependencia de Europa, el presidente francés Emmanuel Macron ha amenazado con decisiones drásticas, reconociendo que “no hay una estrategia para revertir la situación” del desequilibrio comercial que enfrenta la UE con China. Además, el apoyo de China a Rusia en el conflicto de Ucrania ha añadido tensión, dado que esto debilita aún más a Estados Unidos y complica la situación geopolítica.