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La Copa África de Fútbol en Marruecos: Un evento deportivo entre la exhibición de poder y las reivindicaciones sociales.
La competición no solo resalta la capacidad organizativa del país, sino que también evidencia las desigualdades sociales y la precariedad de sus jóvenes y migrantes.
Publicado: 16 de enero de 2026, 01:45
La Copa África de Fútbol, que se inició en diciembre de 2025, se está llevando a cabo en Marruecos, donde se ha visto un esfuerzo notable para mostrar la capacidad del país en la organización de grandes eventos deportivos. En el partido inaugural, Marruecos logró una clara victoria de 2-0 sobre las Islas Comoras. Esto refleja el deseo de mejorar su imagen internacional para el Mundial 2030 aunque el evento ha suscitado críticas, especialmente en un contexto social marcado por una alta tasa de desempleo juvenil. La ONG y varios investigadores han iniciado una campaña que critica el uso propagandístico de la Copa África y denuncia la escasez de inversiones sociales en el país.
Las recientes protestas indican que muchos jóvenes marroquíes y migrantes desean abandonar el país debido a la precariedad en la que viven. A pesar de la promoción del evento como un símbolo de progreso nacional, muchos ven la Copa África como un elemento que podría invisibilizar problemas sociales profundos, como la violación de derechos de trabajadores migrantes y la falta de atención a necesidades básicas de la población.
El antropólogo Sébastien Bachelet señala que, aunque el evento puede generar euforia colectiva, también plantea interrogantes sobre las prioridades políticas y sociales de Marruecos en la actualidad. Esto resalta la tensión entre los logros deportivos y las realidades económicas que enfrenta parte de la población, especialmente a medida que se aproxima el Mundial 2030.
Las recientes protestas indican que muchos jóvenes marroquíes y migrantes desean abandonar el país debido a la precariedad en la que viven. A pesar de la promoción del evento como un símbolo de progreso nacional, muchos ven la Copa África como un elemento que podría invisibilizar problemas sociales profundos, como la violación de derechos de trabajadores migrantes y la falta de atención a necesidades básicas de la población.
El antropólogo Sébastien Bachelet señala que, aunque el evento puede generar euforia colectiva, también plantea interrogantes sobre las prioridades políticas y sociales de Marruecos en la actualidad. Esto resalta la tensión entre los logros deportivos y las realidades económicas que enfrenta parte de la población, especialmente a medida que se aproxima el Mundial 2030.