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La contaminación del aire y su relación con enfermedades graves: ELA y cáncer de pulmón
Estudios recientes revelan cómo la mala calidad del aire se asocia con el aumento del riesgo de ELA y cáncer de pulmón.
Publicado: 23 de enero de 2026, 14:27
En los últimos años, diversas investigaciones han comenzado a esclarecer el vínculo entre la contaminación del aire y grave problemas de salud, como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) y el cáncer de pulmón. La primera aborda cómo la exposición prolongada a la polución puede incrementar la probabilidad de desarrollar ELA y acelerar su progresión, mientras que un segundo estudio se centra en cómo diversos contaminantes atmosféricos están relacionados con el riesgo de cáncer de pulmón.
Un estudio realizado en Suecia confirmó que la exposición a la contaminación del aire, incluso en niveles que se consideran relativamente bajos, podría elevar el riesgo de desarrollar enfermedades de la neurona motora, incluida la ELA, en un 20% a 30%. Según la investigadora Dra. Caroline Ingre, la contaminación no solo podría contribuir al inicio de la enfermedad, sino también afectar la rapidez con la que progresa. Los investigadores analizaron a 1.463 pacientes que recientemente habían sido diagnosticados con enfermedades de neuronas motoras y compararon sus niveles de exposición a la contaminación con los de personas sanas y hermanos, encontrando que un incremento en la polución se correlaciona con un mayor deterioro funcional y una mayor tasa de mortalidad en estos pacientes.
Por otro lado, un estudio del Instituto Global de Salud de Barcelona enfatizó la correlación entre la polución y el cáncer de pulmón. Este estudio, realizado en colaboración con la American Cancer Society, analizó a más de 122.000 personas y encontró que las partículas finas, conocidas como PM2.5, son responsables de un aumento significativo en el riesgo de cáncer de pulmón. Los investigadores también diferenciaron cómo distintos contaminantes, como el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre, pueden influir en el desarrollo de diferentes subtipos de esta enfermedad, siendo la contaminación atmosférica exterior la segunda causa principal de cáncer de pulmón, después del tabaquismo. El análisis reveló asociaciones con varios contaminantes gaseosos, destacando que el NO2 mostró una relación más fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón, mientras que el ozono se vinculó con un mayor riesgo de carcinoma de células grandes.
Además, la Dra. Jacqueline Moline de Northwell Health advirtió sobre los riesgos de la contaminación, remarcando que esta puede provocar inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso. Investigaciones previas coinciden en que la mala calidad del aire causa inflamación y puede agravar condiciones neurológicas existenciales. Los hallazgos de estos estudios resaltan la importancia de mejorar la calidad del aire como medida de salud pública esencial para reducir el riesgo de estas enfermedades graves.
Un estudio realizado en Suecia confirmó que la exposición a la contaminación del aire, incluso en niveles que se consideran relativamente bajos, podría elevar el riesgo de desarrollar enfermedades de la neurona motora, incluida la ELA, en un 20% a 30%. Según la investigadora Dra. Caroline Ingre, la contaminación no solo podría contribuir al inicio de la enfermedad, sino también afectar la rapidez con la que progresa. Los investigadores analizaron a 1.463 pacientes que recientemente habían sido diagnosticados con enfermedades de neuronas motoras y compararon sus niveles de exposición a la contaminación con los de personas sanas y hermanos, encontrando que un incremento en la polución se correlaciona con un mayor deterioro funcional y una mayor tasa de mortalidad en estos pacientes.
Por otro lado, un estudio del Instituto Global de Salud de Barcelona enfatizó la correlación entre la polución y el cáncer de pulmón. Este estudio, realizado en colaboración con la American Cancer Society, analizó a más de 122.000 personas y encontró que las partículas finas, conocidas como PM2.5, son responsables de un aumento significativo en el riesgo de cáncer de pulmón. Los investigadores también diferenciaron cómo distintos contaminantes, como el ozono, el dióxido de nitrógeno y el dióxido de azufre, pueden influir en el desarrollo de diferentes subtipos de esta enfermedad, siendo la contaminación atmosférica exterior la segunda causa principal de cáncer de pulmón, después del tabaquismo. El análisis reveló asociaciones con varios contaminantes gaseosos, destacando que el NO2 mostró una relación más fuerte con el adenocarcinoma, el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón, mientras que el ozono se vinculó con un mayor riesgo de carcinoma de células grandes.
Además, la Dra. Jacqueline Moline de Northwell Health advirtió sobre los riesgos de la contaminación, remarcando que esta puede provocar inflamación y estrés oxidativo en el sistema nervioso. Investigaciones previas coinciden en que la mala calidad del aire causa inflamación y puede agravar condiciones neurológicas existenciales. Los hallazgos de estos estudios resaltan la importancia de mejorar la calidad del aire como medida de salud pública esencial para reducir el riesgo de estas enfermedades graves.