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La conmoción por el infanticidio de Yuvinka refleja la crisis de abuso infantil en Bolivia
La violencia que sufrió la niña de 8 años desencadena una discusión nacional sobre la defensa de los derechos de los menores en el país.
Publicado: 20 de enero de 2026, 23:41
En Bolivia, la reciente y trágica muerte de Yuvinka, una niña de ocho años, ha conmocionado al país y reavivado el debate sobre la violencia sexual infantil. La pequeña fue reportada como desaparecida el 6 de enero y su cuerpo fue encontrado cuatro días después, a solo 500 metros de su hogar en el municipio de La Guardia, cerca de Santa Cruz. Las autoridades confirmaron que la niña había sido víctima de abuso sexual antes de ser brutalmente asesinada, lo que ha generado protestas y llamados a la justicia por parte de organizaciones defensoras de los derechos de las mujeres y niños.
El caso de Yuvinka destaca un problema estructural en Bolivia, donde se estima que se comete aproximadamente un delito contra la libertad sexual cada 30 minutos. Hay una falta de acción por parte del estado y de sectores conservadores que perpetúa la violencia contra las mujeres y niñas en el país. A pesar de existir legislación para proteger los derechos de los menores, la implementación y conciencia social son deficientes. La situación es aún más complicada por las condiciones socioeconómicas que hacen a las familias más vulnerables.
La muerte de Yuvinka no solo es un hecho doloroso que exige justicia, sino que debe encender una discusión más amplia sobre la necesidad de invertir en la prevención y protección integral de los menores. Las organizaciones feministas han urgido a la sociedad a hacerse oír y a priorizar la seguridad de los más vulnerables.
El caso de Yuvinka destaca un problema estructural en Bolivia, donde se estima que se comete aproximadamente un delito contra la libertad sexual cada 30 minutos. Hay una falta de acción por parte del estado y de sectores conservadores que perpetúa la violencia contra las mujeres y niñas en el país. A pesar de existir legislación para proteger los derechos de los menores, la implementación y conciencia social son deficientes. La situación es aún más complicada por las condiciones socioeconómicas que hacen a las familias más vulnerables.
La muerte de Yuvinka no solo es un hecho doloroso que exige justicia, sino que debe encender una discusión más amplia sobre la necesidad de invertir en la prevención y protección integral de los menores. Las organizaciones feministas han urgido a la sociedad a hacerse oír y a priorizar la seguridad de los más vulnerables.