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La Comisión Europea cede ante la presión y flexibiliza la prohibición de coches de combustión, generando críticas y controversias en torno al cambio climático.

El presidente Sánchez considera que la decisión representa un 'error histórico', mientras que la industria automotriz celebra la medida como necesaria ante la competencia global.

Publicado: 19 de diciembre de 2025, 11:49

La reciente decisión de la Comisión Europea de permitir la venta de coches de combustión más allá de 2035 ha causado revuelo en el ámbito político y ambiental. Esta medida se toma en un contexto de creciente presión por parte de los países miembros y la industria automotriz, lo que ha llevado al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, a calificarla como un 'error histórico de Europa'. Sánchez advierte que esto podría debilitar los compromisos climáticos de la UE, afectando la transición hacia la sostenibilidad.

La propuesta permite a los fabricantes reducir un 10% de las emisiones de CO2 para 2035, aunque deben compensar usando tecnologías más limpias. Según los últimos informes, se espera que la reducción de emisiones alcance hasta el 90% para 2035, lo que representa un cambio significativo respecto a la meta inicial de emisiones cero. Mientras la industria automotriz ve la decisión como una oportunidad para mantener empleos, las organizaciones ecologistas y ciertos países critican la medida y temen un retroceso en la innovación y en los objetivos de descarbonización.

El impacto de estas decisiones podría influir en el futuro del sector automotriz en Europa y en cómo este se enfrenta a la competencia global, especialmente de fabricantes de países como China, donde la producción de vehículos eléctricos ha visto un crecimiento considerable. A medida que las marcas chinas como BYD incrementan su participación en el mercado europeo, los fabricantes europeos sienten la presión de adaptarse rapidamente a las nuevas demandas del mercado. Las elecciones políticas y la presión de la industria serán factores determinantes en la evolución del cambio climático y la sostenibilidad en el continente.

Estas decisiones se producen en un contexto de tensión política, ya que el Partido Popular y los concesionarios están presionando al Gobierno para que apruebe ayudas para la compra de coches de combustión, lo que revela la lucha política en torno a la movilidad sostenible y la transición energética. Además, la producción de vehículos en las plantas españolas ha mostrado una caída del 5% este año, lo que resalta la necesidad de un incremento en las ayudas y políticas claras para rejuvenecer el parque automovilístico nacional, que tiene una media de más de 16 años de antigüedad según Ganvam. Las nuevas normativas agilizarán los procesos y contarán con incentivos para la compra de vehículos menos contaminantes.