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La Agencia Internacional de Energía advierte sobre el futuro del consumo de petróleo y gas y la necesidad de políticas efectivas

El informe anual destaca el riesgo de aumento de la temperatura global y la creciente demanda de energía en medio de tensiones geopolíticas.

Publicado: 12 de noviembre de 2025, 19:46

La Agencia Internacional de Energía (AIE) ha presentado su informe anual, que plantea preocupaciones sobre el futuro del consumo energético global. En medio de la COP30, el informe revela que, si se mantienen las políticas actuales, el consumo de petróleo y gas continuará creciendo hasta al menos 2050, lo que podría llevar al planeta hacia un aumento de la temperatura global de hasta 3 grados Celsius. La demanda de electricidad se disparará un 40% en la próxima década, impulsada por el crecimiento de economías emergentes y el aumento del uso de centros de datos.

La AIE detalla tres escenarios futuros basados en las políticas energéticas actuales. En el primer escenario, si se siguen las políticas actuales, el consumo de combustibles fósiles seguiría creciendo indefinidamente. En contraste, si los gobiernos cumplen sus compromisos climáticos, la demanda de petróleo podría alcanzar su pico en 2030. Sin embargo, el último informe del Global Carbon Project destaca un aumento del 1,1% en las emisiones de CO₂ a nivel global en 2025, tras un repunte en el uso de combustibles fósiles en países como Estados Unidos y la Unión Europea. La situación se complica por la dependencia de las cadenas de suministro de minerales críticos, controladas en gran medida por China, lo que eleva los riesgos de suministro en un contexto de tensiones geopolíticas.

El informe enfatiza la urgencia de políticas efectivas que cambien la trayectoria del consumo de combustibles fósiles. Si no se toman medidas decisivas, el uso de petróleo y gas realmente se incrementará, afectando al clima y potencialmente llevando a crisis energéticas en el futuro. Según el análisis, con un consumo no controlado, el presupuesto global de carbono podría agotarse antes de 2030, lo que dificultaría limitar el calentamiento a 1,5 grados Celsius. Las cifras recientes también indican que, en 2025, el CO₂ de origen fósil alcanzará 38.100 millones de toneladas, reafirmando la necesidad de una transición energética efectiva.