Progresista 75%Conservador 25%
Kim Ju-ae, la hija de Kim Jong-un, se consolida como posible sucesora del régimen norcoreano tras varias apariciones públicas
La joven ha sido vista en actos oficiales y ceremonias familiares, reforzando su imagen como heredera en la dinastía Kim.
Publicado: 5 de enero de 2026, 15:27
Kim Ju-ae, la hija de Kim Jong-un, ha emergido como una figura central en la política norcoreana tras varias apariciones públicas, alimentando especulaciones sobre su posible sucesión al liderazgo del país. Su reciente visita al Palacio del Sol de Kumsusan ha sido interpretada como un paso significativo en su proyección pública, consolidando su estatus como candidata principal a la sucesión. Durante los últimos años, ha sido vista en más de 40 ocasiones en actos oficiales, acompañada de títulos honoríficos que destacan su relevancia y cercanía a los líderes del régimen.
La creciente notoriedad de Kim Ju-ae podría ser parte de una estrategia del régimen para asegurar su legitimidad y activar el culto al linaje. No obstante, aún no tiene un cargo oficial y no ha hecho declaraciones públicas, lo que plantea dudas sobre su futuro, especialmente si surgiera un hermano varón que podría entrar en competencia por la sucesión. A pesar de esto, su figura ha eclipsado a otras mujeres de la dinastía Kim, enviando un mensaje claro al pueblo norcoreano acerca de la preparación de una cuarta generación en el poder.
Su presencia ha sido cuidadosamente cultivada por los medios estatales, evidenciando una estrategia para consolidar su imagen como posible sucesora. Los expertos siguen de cerca su trayectoria para entender mejor el futuro político de Corea del Norte, donde su estatus actual destaca frente a familiares que anteriormente tenían más visibilidad dentro del régimen.
La creciente notoriedad de Kim Ju-ae podría ser parte de una estrategia del régimen para asegurar su legitimidad y activar el culto al linaje. No obstante, aún no tiene un cargo oficial y no ha hecho declaraciones públicas, lo que plantea dudas sobre su futuro, especialmente si surgiera un hermano varón que podría entrar en competencia por la sucesión. A pesar de esto, su figura ha eclipsado a otras mujeres de la dinastía Kim, enviando un mensaje claro al pueblo norcoreano acerca de la preparación de una cuarta generación en el poder.
Su presencia ha sido cuidadosamente cultivada por los medios estatales, evidenciando una estrategia para consolidar su imagen como posible sucesora. Los expertos siguen de cerca su trayectoria para entender mejor el futuro político de Corea del Norte, donde su estatus actual destaca frente a familiares que anteriormente tenían más visibilidad dentro del régimen.