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Kaja Kallas y el desarrollo del misil Flamingo marcan la tensión entre Ucrania y Rusia tras la cumbre de Alaska
La jefa de la diplomacia europea insiste en que no se debe ceder ante Putin, mientras Ucrania avanza en sus capacidades ofensivas.
Publicado: 22 de agosto de 2025, 11:48
La actual guerra en Ucrania se encuentra en un punto crítico, especialmente después de la reciente cumbre entre Donald Trump y Vladimir Putin en Alaska, donde las tensiones sobre el futuro del país continuaron intensificándose. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, ha expresado su clara oposición a cualquier propuesta que implique la cesión de territorios ucranianos a Rusia, denunciando que dicha medida beneficiaría al agresor y facilitaría los objetivos expansionistas de Putin.
Paralelamente, Ucrania ha intensificado sus esfuerzos por fortalecer su capacidad militar, anunciando el avance en el desarrollo de un nuevo misil llamado Flamingo, diseñado para atacar objetivos a una distancia de 3,000 kilómetros dentro de Rusia. Este misil representa un cambio significativo en la estrategia militar de Kiev, focalizando sus esfuerzos en presionar las fuerzas rusas. Además, mientras Ucrania desarrolla su armamento, el ejército ruso ha intensificado sus ataques, siendo considerado uno de los peores desde la cumbre de Alaska; se informa de más de 600 drones y varios misiles que han llevado a la OTAN a actuar.
La cumbre de Alaska ha puesto de manifiesto la profunda discrepancia entre los países occidentales y Rusia en cuanto a la aceptación de un posible acuerdo de paz, con Trump mostrando disposición a discutir concesiones territoriales. Kallas y otros líderes europeos consideran esto inaceptable y han instado a aplicar presión sobre el Kremlin para evitar caer en lo que consideran una trampa diseñada por Putin. Ante este panorama, Trump ha enfatizado que, para ganar la guerra, Ucrania necesita atacar de manera decisiva y no solo defenderse, desafiando la postura de Biden. Un análisis sobre las tensiones actuales indica que Zelenski continúa demandando garantías de seguridad, con la expectativa de establecer un acuerdo con aliados occidentales antes de cualquier reunión con Putin. Las exigencias rusas, que incluyen territorios ocupados, continúan bloqueando el camino hacia un potencial armisticio y este estancamiento ha permitido a Putin aumentar su ofensiva militar.
Paralelamente, Ucrania ha intensificado sus esfuerzos por fortalecer su capacidad militar, anunciando el avance en el desarrollo de un nuevo misil llamado Flamingo, diseñado para atacar objetivos a una distancia de 3,000 kilómetros dentro de Rusia. Este misil representa un cambio significativo en la estrategia militar de Kiev, focalizando sus esfuerzos en presionar las fuerzas rusas. Además, mientras Ucrania desarrolla su armamento, el ejército ruso ha intensificado sus ataques, siendo considerado uno de los peores desde la cumbre de Alaska; se informa de más de 600 drones y varios misiles que han llevado a la OTAN a actuar.
La cumbre de Alaska ha puesto de manifiesto la profunda discrepancia entre los países occidentales y Rusia en cuanto a la aceptación de un posible acuerdo de paz, con Trump mostrando disposición a discutir concesiones territoriales. Kallas y otros líderes europeos consideran esto inaceptable y han instado a aplicar presión sobre el Kremlin para evitar caer en lo que consideran una trampa diseñada por Putin. Ante este panorama, Trump ha enfatizado que, para ganar la guerra, Ucrania necesita atacar de manera decisiva y no solo defenderse, desafiando la postura de Biden. Un análisis sobre las tensiones actuales indica que Zelenski continúa demandando garantías de seguridad, con la expectativa de establecer un acuerdo con aliados occidentales antes de cualquier reunión con Putin. Las exigencias rusas, que incluyen territorios ocupados, continúan bloqueando el camino hacia un potencial armisticio y este estancamiento ha permitido a Putin aumentar su ofensiva militar.