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Juicio de Francesco Arcuri por maltrato a sus hijos marca un hito en el caso de Juana Rivas y la violencia vicaria
El Tribunal de Cagliari examina las acusaciones de maltrato mientras surgen preocupaciones por el bienestar de los menores involucrados.
Publicado: 18 de septiembre de 2025, 07:06
Este jueves, el Tribunal Penal de Cagliari en Italia da inicio al juicio contra Francesco Arcuri, expareja de Juana Rivas, quien está acusado de maltrato físico y psicológico habitual a sus hijos, Daniel y Gabriel. Este proceso judicial está generando una gran expectación, dado el largo historial de litigios entre Rivas y Arcuri, marcado por alegaciones de violencia machista y la entrega forzosa del hijo menor a su padre, pese a las denuncias de maltrato.
Arcuri debe responder a las acusaciones de maltrato que han sido presentadas no solo por la madre, sino también por los testimonios de los propios menores. La abogada de Rivas, Virginia Dascanio, ha anunciado que se presentarán testimonios, fotografías, informes médicos, audios y vídeos “que se encontraron en los cuerpos de los niños”, evidenciando así la gravedad de las acusaciones. La Fiscalía ha señalado que Arcuri “los golpeaba en la cabeza, empujándolos contra la pared o arrojándolos con fuerza al suelo” y que también insultaba a los menores, llamándolos “gusanos repugnantes”, lo que ha desencadenado una atención mediática internacional sobre el caso. Asimismo, el juicio no solo se enfoca en las denuncias de malos tratos, sino que también refleja la problemática más amplia del sistema judicial en casos de violencia vicaria.
La controversia alrededor del caso de Rivas ha ido creciendo desde que, en 2016, ella decidiera alejarse de Arcuri para proteger a sus hijos. Desde entonces, ha habido múltiples juicios, condenas y denuncias que han involucrado a ambos padres, así como decisiones complicadas de los tribunales que han perpetuado un ciclo de abuso y desamparo. Sin embargo, el inicio de este juicio, que está previsto que se prolongue durante varios años, representa no solo una posible rectificación en la historia de Rivas y Arcuri, sino también una oportunidad para que el sistema judicial actúe en consecuencia sobre las acusaciones de maltrato.
El juicio, que debía concentrarse en la “admisión de pruebas”, fue aplazado al 23 de octubre debido a cuestiones procesales sobre la tutela del menor, lo que añade más incertidumbre a este ya complejo caso. Con la petición de un tutor legal para el hijo menor, la Fiscalía busca garantizar la protección de Daniel mientras continúa el litigio. Este contexto se ha visto agravado por la reciente decisión judicial que obligó a Rivas a entregar a su hijo a su padre, a quien él mismo ha expresado que teme por su seguridad. Según ha señalado la defensa de Rivas, la situación no puede ser considerada meramente un conflicto de custodia, sino un caso de violencia de género y vicaria, poniendo en riesgo el bienestar de los menores.
Arcuri debe responder a las acusaciones de maltrato que han sido presentadas no solo por la madre, sino también por los testimonios de los propios menores. La abogada de Rivas, Virginia Dascanio, ha anunciado que se presentarán testimonios, fotografías, informes médicos, audios y vídeos “que se encontraron en los cuerpos de los niños”, evidenciando así la gravedad de las acusaciones. La Fiscalía ha señalado que Arcuri “los golpeaba en la cabeza, empujándolos contra la pared o arrojándolos con fuerza al suelo” y que también insultaba a los menores, llamándolos “gusanos repugnantes”, lo que ha desencadenado una atención mediática internacional sobre el caso. Asimismo, el juicio no solo se enfoca en las denuncias de malos tratos, sino que también refleja la problemática más amplia del sistema judicial en casos de violencia vicaria.
La controversia alrededor del caso de Rivas ha ido creciendo desde que, en 2016, ella decidiera alejarse de Arcuri para proteger a sus hijos. Desde entonces, ha habido múltiples juicios, condenas y denuncias que han involucrado a ambos padres, así como decisiones complicadas de los tribunales que han perpetuado un ciclo de abuso y desamparo. Sin embargo, el inicio de este juicio, que está previsto que se prolongue durante varios años, representa no solo una posible rectificación en la historia de Rivas y Arcuri, sino también una oportunidad para que el sistema judicial actúe en consecuencia sobre las acusaciones de maltrato.
El juicio, que debía concentrarse en la “admisión de pruebas”, fue aplazado al 23 de octubre debido a cuestiones procesales sobre la tutela del menor, lo que añade más incertidumbre a este ya complejo caso. Con la petición de un tutor legal para el hijo menor, la Fiscalía busca garantizar la protección de Daniel mientras continúa el litigio. Este contexto se ha visto agravado por la reciente decisión judicial que obligó a Rivas a entregar a su hijo a su padre, a quien él mismo ha expresado que teme por su seguridad. Según ha señalado la defensa de Rivas, la situación no puede ser considerada meramente un conflicto de custodia, sino un caso de violencia de género y vicaria, poniendo en riesgo el bienestar de los menores.