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José Antonio Kast: Un viaje político marcado por la controversia hacia la presidencia de Chile
Con una estrategia de moderación, el ultraconservador ha llegado al poder tras dos intentos fallidos, poniendo de relieve su vínculo con el legado de Pinochet.
Publicado: 9 de enero de 2026, 22:06
José Antonio Kast ha sido elegido presidente de Chile en su tercer intento electoral con el 58.1% de los votos. Su carrera política ha estado marcada por su conexión con el legado de la dictadura de Augusto Pinochet, siendo hijo de un oficial del régimen nazi alemán y teniendo vínculos estrechos al pinochetismo. Su trayectoria comenzó en la Universidad Católica de Chile y se alineó con la Unión Demócrata Independiente (UDI), adoptando un discurso inicialmente duro y propuestas radicales.
Tras fracasos en 2017 y 2021, Kast moderó su enfoque en su campaña de 2025, centrando sus propuestas en la seguridad y el crecimiento económico, lo que le permitió captar un espectro más amplio de votantes. Este cambio estratégico ha sido clave en su éxito, aunque plantea dudas sobre su capacidad de contener impulsos más radicales una vez en el poder. Su historia familiar añade complejidad a su imagen pública y genera inquietudes sobre cómo manejará las tensiones en su gobierno.
A partir de marzo de 2026, su gobernanza se verá influenciada por su necesidad de equilibrar sus raíces ideológicas con las expectativas actuales de los votantes, haciendo del legado de Pinochet un aspecto central de la política chilena.
Tras fracasos en 2017 y 2021, Kast moderó su enfoque en su campaña de 2025, centrando sus propuestas en la seguridad y el crecimiento económico, lo que le permitió captar un espectro más amplio de votantes. Este cambio estratégico ha sido clave en su éxito, aunque plantea dudas sobre su capacidad de contener impulsos más radicales una vez en el poder. Su historia familiar añade complejidad a su imagen pública y genera inquietudes sobre cómo manejará las tensiones en su gobierno.
A partir de marzo de 2026, su gobernanza se verá influenciada por su necesidad de equilibrar sus raíces ideológicas con las expectativas actuales de los votantes, haciendo del legado de Pinochet un aspecto central de la política chilena.