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Japón experimenta una inestabilidad en la reactivación de la mayor central nuclear del mundo tras fallos de seguridad
La empresa TEPCO reactivó la planta de Kashiwazaki-Kariwa, pero tuvo que detener operaciones inmediatamente por alarmas de seguridad.
Publicado: 27 de enero de 2026, 09:32
La central nuclear de Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo en capacidad, ha estado en el centro de atención en Japón tras su reciente reactivación por parte de Tokyo Electric Power Company (TEPCO) después de más de 14 años de inactividad. Sin embargo, un día después de su reactivación, TEPCO tuvo que paralizar las operaciones del reactor número 6 debido a un fallo en una alarma de seguridad, lo que generó desconfianza en la población, especialmente en la prefectura de Niigata.
A pesar de la estabilización del reactor, el 60% de los residentes de Niigata se oponen a la reactivación de la planta, lo que resalta la tensión entre la necesidad energética del país y las preocupaciones de seguridad. Este contratiempo es un recordatorio de los riesgos asociados con la industria nuclear en Japón, una nación que sigue lidiando con las secuelas del desastre de Fukushima y la necesidad de cumplir con un marco regulatorio más estricto.
Además, el debate sobre la política nuclear en Japón se intensifica, con cuestionamientos sobre el posible armamento nuclear en un contexto de tensión global. La situación en Kashiwazaki-Kariwa refleja los desafíos que enfrenta Japón para equilibrar su necesidad de energía y los compromisos de seguridad, mientras que la opinión pública reacciona ante estos riesgos.
A pesar de la estabilización del reactor, el 60% de los residentes de Niigata se oponen a la reactivación de la planta, lo que resalta la tensión entre la necesidad energética del país y las preocupaciones de seguridad. Este contratiempo es un recordatorio de los riesgos asociados con la industria nuclear en Japón, una nación que sigue lidiando con las secuelas del desastre de Fukushima y la necesidad de cumplir con un marco regulatorio más estricto.
Además, el debate sobre la política nuclear en Japón se intensifica, con cuestionamientos sobre el posible armamento nuclear en un contexto de tensión global. La situación en Kashiwazaki-Kariwa refleja los desafíos que enfrenta Japón para equilibrar su necesidad de energía y los compromisos de seguridad, mientras que la opinión pública reacciona ante estos riesgos.