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Japón da luz verde a la reactivación de la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa tras el desastre de Fukushima
La prefectura de Niigata autoriza la reapertura de la mayor central nuclear del mundo, generando protestas entre los afectados por Fukushima.
Publicado: 29 de diciembre de 2025, 12:01
Japón ha decidido reactivar la central nuclear Kashiwazaki-Kariwa, la mayor del mundo, después de un paro de 15 años debido a la tragedia de Fukushima en 2011. La prefectura de Niigata ha dado su aprobación, lo que marca un cambio en la política energética del país, enfocado hacia la reducción de dependencia en combustibles fósiles y un aumento en la capacidad energética nuclear. La reanudación comenzará con el reactor 6 en enero, y se espera que un segundo reactor entre en funcionamiento en 2030. Hay preocupación entre la población, especialmente entre los evacuados de Fukushima, acerca de la seguridad respaldada por TEPCO, la misma empresa que operaba Fukushima.
Las manifestaciones de descontento han surgido por la desconfianza hacia las garantías de seguridad. El gobierno, liderado por la primera ministra Sanae Takaichi, justifica la reactivación como crucial para la descarbonización y el suministro energético en un momento de creciente demanda. En particular, se espera que gran parte de la electricidad generada se dirija a Tokio, donde la demanda ha aumentado debido al crecimiento de centros de datos y fábricas de semiconductores. Sin embargo, la decisión ha generado un debate sobre las lecciones aprendidas de Fukushima y la efectividad de las nuevas regulaciones de seguridad.
Las encuestas revelan una opinión dividida en Japón respecto a la reactivación de la central. A pesar de las promesas de inversión y creación de empleo en la región, muchos ciudadanos de Niigata mantienen una visión crítica sobre el futuro de la energía nuclear en el país. Asimismo, las preocupaciones sobre la capacidad de TEPCO para manejar la central están presentes entre muchos, incluyendo ex-evacuados de Fukushima, quienes dudan de la preparación de la compañía tras los escándalos de seguridad que surgieron anteriormente. De acuerdo a representantes locales, la desconfianza hacia TEPCO se ha mantenido, y la reapertura de Kashiwazaki-Kariwa no busca recuperar su estatus de mayor central del mundo, indicando un cambio hacia un papel más destacado de la energía nuclear en el sistema energético del país. TEPCO ha prometido inversiones millonarias y creación de empleos en Niigata durante la próxima década, pero la aceptación local sigue siendo tibia y condicionada a garantías de seguridad más estrictas y verificables.
Las manifestaciones de descontento han surgido por la desconfianza hacia las garantías de seguridad. El gobierno, liderado por la primera ministra Sanae Takaichi, justifica la reactivación como crucial para la descarbonización y el suministro energético en un momento de creciente demanda. En particular, se espera que gran parte de la electricidad generada se dirija a Tokio, donde la demanda ha aumentado debido al crecimiento de centros de datos y fábricas de semiconductores. Sin embargo, la decisión ha generado un debate sobre las lecciones aprendidas de Fukushima y la efectividad de las nuevas regulaciones de seguridad.
Las encuestas revelan una opinión dividida en Japón respecto a la reactivación de la central. A pesar de las promesas de inversión y creación de empleo en la región, muchos ciudadanos de Niigata mantienen una visión crítica sobre el futuro de la energía nuclear en el país. Asimismo, las preocupaciones sobre la capacidad de TEPCO para manejar la central están presentes entre muchos, incluyendo ex-evacuados de Fukushima, quienes dudan de la preparación de la compañía tras los escándalos de seguridad que surgieron anteriormente. De acuerdo a representantes locales, la desconfianza hacia TEPCO se ha mantenido, y la reapertura de Kashiwazaki-Kariwa no busca recuperar su estatus de mayor central del mundo, indicando un cambio hacia un papel más destacado de la energía nuclear en el sistema energético del país. TEPCO ha prometido inversiones millonarias y creación de empleos en Niigata durante la próxima década, pero la aceptación local sigue siendo tibia y condicionada a garantías de seguridad más estrictas y verificables.