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Japón condena a cadena perpetua al asesino de Shinzo Abe, ex primer ministro, resaltando la controversia con la Iglesia de la Unificación.
La sentencia de Tetsuya Yamagami marca un hito en un caso que ha expuesto la relación de políticos con sectas en Japón.
Publicado: 23 de enero de 2026, 02:23
En un fallo que ha resonado profundamente en la sociedad japonesa, Tetsuya Yamagami, el hombre que asesinó al ex primer ministro Shinzo Abe, ha sido condenado a cadena perpetua. La sentencia fue emitida por el Tribunal de Distrito de Nara el 21 de enero de 2026, casi tres años y medio después del trágico evento ocurrido el 8 de julio de 2022. Este asesinato no solo marcó un momento sombrío en la historia de Japón, donde la violencia política es extremadamente rara, sino que también reveló un entramado de conflictos y vínculos entre figuras políticas y organizaciones controvertidas.
Yamagami, un exmilitar de 45 años, se declaró culpable desde el inicio del juicio, afirmando haber disparado a Abe con una pistola casera en un mitin electoral debido a su resentimiento hacia la Iglesia de la Unificación, también conocida como la 'secta Moon'. Argumentó que esta organización había arruinado a su familia, llevando a su madre a realizar donaciones exorbitantes. Durante el juicio, el juez desestimó los argumentos de la defensa que pedían una condena menor, basándose en las secuelas psicológicas de las acciones del grupo religioso.
Este caso ha servido como catalizador para examinar más de cerca las conexiones históricas entre la Iglesia de la Unificación y el Partido Liberal Democrático (PLD). Investigaciones posteriores han destapado una red de vínculos entre miembros del PLD y esta organización, lo que ha aumentado la presión sobre el gobierno para responder a las inquietudes de la ciudadanía respecto a las prácticas de la secta. La condena ha sido recibida con una mezcla de alivio y preocupación por el impacto que esta historia ha tenido en la percepción pública sobre la política en Japón, especialmente en relación con el culto y su influencia.
Yamagami, un exmilitar de 45 años, se declaró culpable desde el inicio del juicio, afirmando haber disparado a Abe con una pistola casera en un mitin electoral debido a su resentimiento hacia la Iglesia de la Unificación, también conocida como la 'secta Moon'. Argumentó que esta organización había arruinado a su familia, llevando a su madre a realizar donaciones exorbitantes. Durante el juicio, el juez desestimó los argumentos de la defensa que pedían una condena menor, basándose en las secuelas psicológicas de las acciones del grupo religioso.
Este caso ha servido como catalizador para examinar más de cerca las conexiones históricas entre la Iglesia de la Unificación y el Partido Liberal Democrático (PLD). Investigaciones posteriores han destapado una red de vínculos entre miembros del PLD y esta organización, lo que ha aumentado la presión sobre el gobierno para responder a las inquietudes de la ciudadanía respecto a las prácticas de la secta. La condena ha sido recibida con una mezcla de alivio y preocupación por el impacto que esta historia ha tenido en la percepción pública sobre la política en Japón, especialmente en relación con el culto y su influencia.