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ISIS persiste como amenaza global con militantes de múltiples nacionalidades y operaciones en diversas regiones.

A pesar de los esfuerzos internacionales para erradicarlo, el grupo yihadista continúa reclutando y perpetrando ataques en varios continentes.

Publicado: 18 de enero de 2026, 13:43

El Estado Islámico (ISIS) ha demostrado una notable capacidad de adaptación y continuidad, manteniendo una presencia activa y operativa en distintas partes del mundo, a pesar del debilitamiento de su califato formal entre 2014 y 2019. Recientemente, Estados Unidos ha intensificado su ofensiva militar contra el grupo, apuntando a objetivos en Siria y Nigeria como parte de un esfuerzo concertado para frenar su expansión y prevenir futuros ataques. En una notable operación, la aviación estadounidense, en colaboración con fuerzas locales, lanzó decenas de ataques aéreos en Siria, reflejando la preocupación de Occidente por la reemergencia del terrorismo yihadista.

Por otro lado, se resalta la diversidad entre los miembros del ISIS, quienes siguen siendo reclutados de varias nacionalidades. Informes recientes indican que durante una operación en Putlandia, se detuvo a yihadistas provenientes de Turquía, Arabia Saudita, Marruecos, Etiopía, Siria y Tanzania. Este fenómeno pone de manifiesto no solo la eficacia del grupo en mantener una estructura de captación, sino también su atractivo para individuos de diferentes orígenes que buscan una "zona de confort" y radicalización en un entorno de violencia e ideología yihadista.

Las acciones del Estado Islámico se han extendido más allá de Medio Oriente, alimentando temores de nuevo terror en Europa, Australia y África. Este contexto se ejemplifica con el reciente ataque en Sídney, donde un padre e hijo de origen asiático, actuando supuestamente bajo la inspiración del ISIS, mataron a 15 personas. Esta conexión muestra cómo el ideario del grupo sigue teniendo resonancia, motivando ataques aislados en diversas naciones.