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Isaki Lacuesta y Elena Molina presentan "Flores para Antonio", un documental emocional sobre la figura de Antonio Flores y su legado.
La película, dirigida por Lacuesta y Molina, explora el duelo de Alba Flores mientras rinde homenaje a su padre, treinta años después de su muerte.
Publicado: 29 de noviembre de 2025, 07:53
El documental "Flores para Antonio", dirigido por Isaki Lacuesta y Elena Molina, está destinado a los cines el 28 de noviembre de 2025, y se centra en el viaje emocional de Alba Flores para reconciliarse con la pérdida de su padre, Antonio Flores, fallecido hace 30 años. Molina y Lacuesta, conocidos en el panorama cinematográfico español por sus trabajos previos, han abordado un tema delicado y personal, que resuena con la historia de una familia emblemática del panorama musical español.
Alba Flores, actriz y productora, revela que su película es un proceso de sanación donde utiliza imágenes familiares y recuerdos íntimos para explorar la identidad y el legado de Antonio. Desde su infancia, Alba ha lidiado con la ausencia de su padre, quien falleció cuando ella tenía solo ocho años. En la película, ella no solo articula un homenaje a su trabajo musical, sino que también reflexiona sobre las sombras y luces que marcaron su vida, incluyendo su lucha contra las adicciones.
La narrativa del documental toma forma a través de la relación de Alba con su propia voz, que se vio comprometida por el peso de la pérdida de su padre. A medida que avanza la historia, se va descubriendo cómo recuperar esa conexión mediante la música. Esto también se refleja en los momentos tiernos y emotivos que se reproducen en el film, donde ella intenta interpretar "Una espina", una canción icónica de su padre.
Alba Flores, actriz y productora, revela que su película es un proceso de sanación donde utiliza imágenes familiares y recuerdos íntimos para explorar la identidad y el legado de Antonio. Desde su infancia, Alba ha lidiado con la ausencia de su padre, quien falleció cuando ella tenía solo ocho años. En la película, ella no solo articula un homenaje a su trabajo musical, sino que también reflexiona sobre las sombras y luces que marcaron su vida, incluyendo su lucha contra las adicciones.
La narrativa del documental toma forma a través de la relación de Alba con su propia voz, que se vio comprometida por el peso de la pérdida de su padre. A medida que avanza la historia, se va descubriendo cómo recuperar esa conexión mediante la música. Esto también se refleja en los momentos tiernos y emotivos que se reproducen en el film, donde ella intenta interpretar "Una espina", una canción icónica de su padre.