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Irán condena la detención de Maduro por Estados Unidos y se enfrenta a una crisis interna creciente.
La captura del presidente venezolano podría tener graves repercusiones para el régimen iraní en medio de protestas y amenazas externas.
Publicado: 9 de enero de 2026, 21:59
La reciente captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, por parte de Estados Unidos ha desatado una ola de reacciones en Irán, donde las autoridades han tachado la actuación como “completamente ilegal” y han exigido su liberación inmediata. Ismail Baghaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, enfatizó que la detención no solo infringe la soberanía de Venezuela, sino que también establece un peligroso precedente para las relaciones internacionales.
La acción de Estados Unidos ha sido condenada por Irán como un ataque a la dignidad nacional de un país soberano. Baghaei advirtió que la comunidad internacional debería hacer frente a estas violaciones. En medio de esta denuncia, Irán también se encuentra en una situación crítica en el frente interno, con manifestaciones contra el régimen por la intolerable situación económica, lo que ha llevado a numerosos cambios en el gobierno.
La caída de Maduro podría significar mucho más que un evento aislado; representa una presión adicional sobre el gobierno iraní, cuya autoridad ahora se ve retada no solo por la comunidad internacional, sino también por un pueblo que ha llegado al límite de su paciencia. Las perspectivas futuras para el régimen de Teherán, sumado a la incertidumbre de la política estadounidense, han puesto al país en un lugar de precariedad.
La acción de Estados Unidos ha sido condenada por Irán como un ataque a la dignidad nacional de un país soberano. Baghaei advirtió que la comunidad internacional debería hacer frente a estas violaciones. En medio de esta denuncia, Irán también se encuentra en una situación crítica en el frente interno, con manifestaciones contra el régimen por la intolerable situación económica, lo que ha llevado a numerosos cambios en el gobierno.
La caída de Maduro podría significar mucho más que un evento aislado; representa una presión adicional sobre el gobierno iraní, cuya autoridad ahora se ve retada no solo por la comunidad internacional, sino también por un pueblo que ha llegado al límite de su paciencia. Las perspectivas futuras para el régimen de Teherán, sumado a la incertidumbre de la política estadounidense, han puesto al país en un lugar de precariedad.