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Investigación en Adamuz revela fallos en el sistema de seguridad LZB tras el grave accidente ferroviario entre Renfe e Iryo.

El accidente, que dejó al menos 45 muertos, pone de manifiesto la urgencia de modernizar el sistema ferroviario español y su señalización.

Publicado: 26 de enero de 2026, 15:44

El trágico accidente ferroviario en Adamuz, Córdoba, ocurrido el 18 de enero, ha puesto en jaque el sistema de seguridad ferroviario español. Al colisionar un tren de la empresa Iryo con un Alvia de Renfe, se ha revelado la urgencia de actualizar el sistema de señalización existente, que en este caso es el alemán LZB. Análisis recientes han comenzado a desentrañar la complejidad del suceso que dejó 45 víctimas fatales.

Los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) y de la Guardia Civil han finalizado su labor en el lugar del siniestro y ahora se centran en el análisis del material de la investigación. Una de las claves de este análisis es el LZB, un sistema de control del tráfico ferroviario que, aunque puede automáticamente frenar el tren en situaciones de emergencia, no pudo evitar el choque debido a la rapidez de la colisión entre los dos vehículos. La siniestralidad se vio agravada por la inoperatividad del sistema en el momento crítico.

El LZB, que ha estado en uso en la línea de alta velocidad desde los años 90 y que es considerado menos avanzado que el ERTMS, está siendo progresivamente reemplazado por un sistema más moderno homologado por la Unión Europea, lo que refuerza la necesidad de dicha transición. Este accidente ha expuesto las limitaciones del LZB y ha suscitado críticas sobre la falta de modernización del sistema ferroviario en líneas claves, como la que une Andalucía con Madrid.