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Incrementan las muertes y la represión en las protestas de Irán por crisis económica y demanda de cambios políticos

Las manifestaciones han dejado al menos diez muertos y centenares de detenidos, reflejando el descontento social y económico en el país.

Publicado: 5 de enero de 2026, 06:08

Las protestas en Irán, que comenzaron como respuesta a la creciente inflación y la severa crisis económica, han desatado una ola de violencia que ha resultado en al menos diez muertes y numerosas detenciones en diversos puntos del país. Este escenario de descontento social ha desencadenado manifestaciones que se han expandido a más de 100 localidades en 22 de las 31 provincias de Irán, reflejando el creciente malestar contra la República Islámica y su gestión económica.

La depreciación del rial iraní, que ha alcanzado un nuevo mínimo histórico de 1,4 millones de riales por dólar, junto con una inflación alarmante del 42%, han llevado a comerciantes de Teherán a cerrar sus negocios en señal de protesta. Durante las manifestaciones, se han registrado enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, resultando en la muerte de civiles. Recientemente, al menos dos civiles y un miembro de las fuerzas de seguridad fueron confirmados como muertos, aumentando la cifra total a diez muertes en el contexto de la represión de las protestas. Las fuerzas de seguridad han advertido sobre consecuencias severas para quienes intenten convertir las protestas pacíficas en disturbios, mientras el gobierno ha impuesto días festivos en un intento por contener las movilizaciones.

El presidente Masoud Pezeshkian ha instado a dialogar con los manifestantes, aunque los ciudadanos continúan demandando mejoras en sus condiciones de vida y exigen reformas políticas. Las autoridades han reconocido el derecho a protestar, pero han advertido sobre la injerencia extranjera, y han prometido una respuesta legal y contundente a cualquier intento de convertir las manifestaciones en actos de violencia o vandalismo. Las protestas actuales son comparadas con las ocurridas en 2022, tras la muerte de Mahsa Amini, y han tomado un giro más político, con consignas que incluyen “muerte al dictador”, dirigiéndose directamente al Líder Supremo Ali Khamenei. Esta escalada de violencia, que ha llevado a la detención de al menos 119 personas y enfrentamientos violentos en varias ciudades, muestra que el descontento económico se ha transformado en un llamado a cambios significativos en la República Islámica.