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Incautaciones y evasiones en el Caribe: el enfrentamiento marítimo entre EE.UU. y buques venezolanos aliados
Estados Unidos intensifica sus operativos contra buques que operan al margen de las sanciones, generando reacciones de las tripulaciones y de gobiernos aliados.
Publicado: 5 de enero de 2026, 06:10
En un contexto de creciente tensión en el Caribe, dos incidentes recientes han puesto de relieve las estrategias de Estados Unidos contra los buques asociados al régimen venezolano. Un evento notable fue la confiscación por parte de la Guardia Costera estadounidense del petrolero Skipper, el cual se encontraba en aguas cercanas a Venezuela enarbolando una bandera falsa de Guyana, esto ha sido interpretado como parte de una campaña mayor para frenar el comercio de petróleo entre Venezuela y sus aliados.
El petrolero Bella 1 ha estado en el centro de una persecución desde el 21 de diciembre, intentando evadir a la Guardia Costera en el Caribe. Este buque, que forma parte de lo que se conoce como la "flota fantasma" vinculada a Rusia, Irán y Venezuela, pintó una bandera rusa en su casco como un intento de solicitar protección de Moscú. Ambos incidentes reflejan la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con Venezuela calificando estas acciones como actos de "robo descarado" y "agresión marítima".
La presión ejercida por EE.UU. ha intensificado la vigilancia sobre otros buques, enfatizando no solo el sector del petróleo, sino también la lucha contra el narcotráfico, lo que ha resultado en la destrucción de embarcaciones vinculadas a actividades delictivas. Así, el panorama de tensión entre EE.UU. y Venezuela se mantiene en evolución, con un conflicto que abarca tanto la economía del petróleo como la seguridad regional.
El petrolero Bella 1 ha estado en el centro de una persecución desde el 21 de diciembre, intentando evadir a la Guardia Costera en el Caribe. Este buque, que forma parte de lo que se conoce como la "flota fantasma" vinculada a Rusia, Irán y Venezuela, pintó una bandera rusa en su casco como un intento de solicitar protección de Moscú. Ambos incidentes reflejan la creciente tensión entre Estados Unidos y Venezuela, con Venezuela calificando estas acciones como actos de "robo descarado" y "agresión marítima".
La presión ejercida por EE.UU. ha intensificado la vigilancia sobre otros buques, enfatizando no solo el sector del petróleo, sino también la lucha contra el narcotráfico, lo que ha resultado en la destrucción de embarcaciones vinculadas a actividades delictivas. Así, el panorama de tensión entre EE.UU. y Venezuela se mantiene en evolución, con un conflicto que abarca tanto la economía del petróleo como la seguridad regional.