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Iban Apaolaza, ex preso de ETA, hallado muerto durante una ruta de senderismo en Gipuzkoa: Investigaciones sobre su fallecimiento.
Apaolaza, que había sido condenado a 123 años de prisión por su implicación en el asesinato de un coronel del Ejército, estaba en tercer grado penitenciario.
Publicado: 6 de enero de 2026, 16:29
Iban Apaolaza Sancho, un ex preso de ETA, fue encontrado muerto en el parque natural de Peñas de Aia, en Oiartzun, Gipuzkoa, después de que su familia denunciara su desaparición tras no regresar de una ruta de senderismo. Se activó un dispositivo de búsqueda que involucró a varios cuerpos de emergencia, como la Ertzaintza, Bomberos, Policía Local y Cruz Roja, y su cuerpo fue localizado en una zona de difícil acceso, requiriendo un rescate aéreo.
Apaolaza había sido condenado a 123 años de prisión en 2015 por el asesinato del teniente coronel del Ejército Pedro Antonio Blanco, y había recibido el tercer grado penitenciario en 2025, permitiéndole salir bajo ciertas condiciones. Durante su salida a hacer senderismo, estaba sujeto a un control telemático con una pulsera de localización, lo que le permitía no pasar la noche en prisión. La investigación sobre las causas de su muerte está indagando si fue resultado de una caída o si sufrió algún problema de salud inesperado, lo que ha reabierto el debate sobre la gestión de los reclusos de ETA y las concesiones de tercer grado dadas a estos.
Colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo han expresado su preocupación por el incremento de estas licencias. En este contexto, se mencionó que de las 18 progresiones de grado otorgadas por el Departamento de la socialista María Jesús San José, solo una había recaído en un etarra no vinculado a la izquierda abertzale. Según Covite, Apaolaza había estado desvinculado de la izquierda abertzale desde 2019 y mostró ciertas muestras de arrepentimiento. La asociación también marcó que este caso podría influir en la percepción pública sobre la reinserción de presos de ETA y el impacto de sus acciones pasadas en la sociedad.
Apaolaza había sido condenado a 123 años de prisión en 2015 por el asesinato del teniente coronel del Ejército Pedro Antonio Blanco, y había recibido el tercer grado penitenciario en 2025, permitiéndole salir bajo ciertas condiciones. Durante su salida a hacer senderismo, estaba sujeto a un control telemático con una pulsera de localización, lo que le permitía no pasar la noche en prisión. La investigación sobre las causas de su muerte está indagando si fue resultado de una caída o si sufrió algún problema de salud inesperado, lo que ha reabierto el debate sobre la gestión de los reclusos de ETA y las concesiones de tercer grado dadas a estos.
Colectivos como la Asociación de Víctimas del Terrorismo han expresado su preocupación por el incremento de estas licencias. En este contexto, se mencionó que de las 18 progresiones de grado otorgadas por el Departamento de la socialista María Jesús San José, solo una había recaído en un etarra no vinculado a la izquierda abertzale. Según Covite, Apaolaza había estado desvinculado de la izquierda abertzale desde 2019 y mostró ciertas muestras de arrepentimiento. La asociación también marcó que este caso podría influir en la percepción pública sobre la reinserción de presos de ETA y el impacto de sus acciones pasadas en la sociedad.