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Hallazgo de fósiles en Marruecos reanima el debate sobre el origen africano del Homo sapiens
Nuevos restos de hace 773.000 años ofrecen claves sobre la evolución humana y su diferenciación con otros homínidos.
Publicado: 8 de enero de 2026, 11:11
Un equipo internacional de investigadores ha confirmado el hallazgo de fósiles de homínidos en una cantera de Casablanca, Marruecos, datados en aproximadamente 773.000 años. Este descubrimiento refuerza la idea de que África es el origen del Homo sapiens y propone una revaluación de las trayectorias evolutivas de los primeros humanos, sugiriendo que la separación entre linajes humanos pudo haber ocurrido antes de lo que se entendía anteriormente.
Los restos, que incluyen tres mandíbulas y varias vértebras, han sido estudiados con técnicas avanzadas de datación, como la magnetostratigrafía. Este estudio, liderado por el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, destaca que los fósiles presentan una mezcla de características antiguas y modernas, lo que evidencia un linaje humano con elementos primitivos y rasgos que anticipan a los modernos Homo sapiens.
El hallazgo en Marruecos tiene implicaciones significativas para entender la evolución humana, especialmente en la diferenciación morfológica que se observa con los restos de Atapuerca, sugiriendo una complejidad en las raíces africanas de nuestra especie. A pesar de que aún queda mucho por investigar, estos fósiles arrojan nueva luz sobre el desarrollo de las formas humanas antiguas.
Los restos, que incluyen tres mandíbulas y varias vértebras, han sido estudiados con técnicas avanzadas de datación, como la magnetostratigrafía. Este estudio, liderado por el paleoantropólogo Jean-Jacques Hublin, destaca que los fósiles presentan una mezcla de características antiguas y modernas, lo que evidencia un linaje humano con elementos primitivos y rasgos que anticipan a los modernos Homo sapiens.
El hallazgo en Marruecos tiene implicaciones significativas para entender la evolución humana, especialmente en la diferenciación morfológica que se observa con los restos de Atapuerca, sugiriendo una complejidad en las raíces africanas de nuestra especie. A pesar de que aún queda mucho por investigar, estos fósiles arrojan nueva luz sobre el desarrollo de las formas humanas antiguas.