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Haití enfrenta una crisis humanitaria alarmante caracterizada por violencia armada y un aumento en el desplazamiento de su población

La situación de derechos humanos sigue deteriorándose en el país caribeño, afectando desproporcionadamente a la infancia y las familias vulnerables.

Publicado: 5 de enero de 2026, 15:40

Haití se encuentra sumido en una crisis humanitaria y de derechos humanos que se agrava con el avance de bandas armadas, dejando a la población en un estado de constante inseguridad. Según la Red Nacional de Defensa de los Derechos Humanos (RNDHH), la violencia en el país ha tomado proporciones escalofriantes, con registros de 26 masacres y la muerte de cientos de personas entre enero y noviembre de 2025.



Desde el asesinato del presidente Jovenel Moïse en 2021, Haití ha estado bajo un gobierno de transición que ha mostrado poca disposición a restaurar el orden. En la actualidad, el 90% de Puerto Príncipe está bajo el control de grupos armados. Cerca de 1,5 millones de haitianos se encuentran desplazados, viviendo en condiciones deplorables en centros de acogida improvisados. La UNICEF ha alertado sobre la situación extrema de vulnerabilidad infantil, donde más de 6 millones de personas requieren asistencia humanitaria inmediata.



La situación de los derechos humanos es descrita como «muy preocupante». La RNDHH señala que las escuelas y hospitales permanecen cerrados debido a la inseguridad, afectando drásticamente la salud pública. La crisis alimentaria se agrava, con 5,7 millones de haitianos enfrentando niveles críticos de inseguridad alimentaria. La comunidad internacional y organizaciones como la UNICEF han pedido una mayor atención y recursos para afrontar la situación, siendo el impacto del recorte de fondos evidente en el agotamiento de recursos vitales. En concreto, este 2025, solo se ha recibido el 16% de la financiación necesaria para asistencia urgente a la infancia, lo que representa un gran desafío para organizaciones humanitarias que intentan ayudar a la población más vulnerable.



La violencia perpetrada por las bandas también ha afectado fuertemente el transporte de alimentos, controlando su circulación y generando un incremento de la pobreza en las zonas más afectadas. Las condiciones actuales son un llamado urgente a la acción global, que exige tanto atención humanitaria como la restauración del respeto a los derechos humanos en el país.