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Guatemala enfrenta ola de violencia y declara estado de sitio tras asesinato de agentes policiales y motines en cárceles
La administración de Bernardo Arévalo refuerza la seguridad en reacción a la creciente criminalidad y detiene a cientos de miembros de pandillas.
Publicado: 28 de enero de 2026, 06:53
Guatemala vive una crisis de seguridad sin precedentes tras la muerte de al menos diez policías en ataques coordinados por pandillas, lo que llevó al presidente Bernardo Arévalo a declarar un estado de sitio el 19 de enero de 2026. Esta medida otorga a las fuerzas de seguridad facultades extraordinarias para capturar a sospechosos sin orden judicial, con una duración esperada de 30 días. Con esta intervención, se han detenido 950 personas y se han incautado armas y vehículos utilizados en actividades delictivas.
La reciente escalada de violencia se debe a cambios en el sistema penitenciario y decisiones gubernamentales que han retirado privilegios a líderes pandilleros. La administración de Arévalo busca restaurar el orden y acabar con la corrupción, pero enfrenta resistencia de grupos criminales. En su declaración, Arévalo subrayó que “no negociamos con criminales” y la necesidad de aplicar la ley, así como un deseo de compararse con estrategias de seguridad de países como El Salvador.
A pesar de los anuncios y medidas, persisten dudas sobre si el gobierno podrá restaurar el estado de derecho sin repetir fracasos del pasado relacionados con la violencia y corrupción. La situación en Guatemala es un reflejo de tensiones más profundas en la región, donde la lucha contra el crimen requiere un equilibrio entre medidas de seguridad y respeto a los derechos civiles.
La reciente escalada de violencia se debe a cambios en el sistema penitenciario y decisiones gubernamentales que han retirado privilegios a líderes pandilleros. La administración de Arévalo busca restaurar el orden y acabar con la corrupción, pero enfrenta resistencia de grupos criminales. En su declaración, Arévalo subrayó que “no negociamos con criminales” y la necesidad de aplicar la ley, así como un deseo de compararse con estrategias de seguridad de países como El Salvador.
A pesar de los anuncios y medidas, persisten dudas sobre si el gobierno podrá restaurar el estado de derecho sin repetir fracasos del pasado relacionados con la violencia y corrupción. La situación en Guatemala es un reflejo de tensiones más profundas en la región, donde la lucha contra el crimen requiere un equilibrio entre medidas de seguridad y respeto a los derechos civiles.