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Green Day y Bad Bunny darán un espectáculo controvertido en la Super Bowl 60, desafiando la política de Trump.
La participación de estos artistas genera expectativas y tensiones en medio de un contexto político polarizado.
Publicado: 26 de enero de 2026, 04:13
La Super Bowl 60, programada para el 8 de febrero en el Levi's Stadium de California, promete ser más que un simple evento deportivo. Este año, Green Day y Bad Bunny son figuras centrales del espectáculo, atrayendo a miles de fanáticos y millones de espectadores globales. La NFL ha señalado la importancia de la actuación de Green Day en un evento que también se utiliza para expresar voces críticas a la administración Trump.
Billy Joe Armstrong, vocalista de Green Day, ha destacado la relevancia de actuar en un evento significativo y culturalmente resonante. El grupo de rock estadounidense actuará durante los instantes previos al comienzo del partido, y se encargará de poner a punto las emociones de todos los asistentes. La banda se siente "muy emocionada" por la oportunidad de inaugurar la Super Bowl "en su casa". Bad Bunny, como estrella del medio tiempo, es visto como un símbolo de resistencia cultural y ha generado debates por su postura política, subrayando la importancia de la presencia latina en Estados Unidos. La elección del artista puertorriqueño ha sido recibida con críticas por parte del sector más conservador de la sociedad estadounidense, especialmente en un contexto marcado por las actuaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que han amenazado con colocar controles alrededor del estadio el día del evento. El evento ha sido catalogado por algunos como una Super Bowl 'anti Trump', lo que añade complejidad a las actuaciones. La designación de Bad Bunny ha avivado una controversia sobre las políticas migratorias en EE. UU., especialmente luego de que el cantante se pronunció sobre la contribución de la población latina en el país, enfatizando que "su huella y su contribución en este país nadie podrá jamás quitarla ni borrarla". La NFL busca no solo entretener, sino también crear un espacio de diálogo en un tiempo de divisiones sociales, y se espera que esto despierte un debate sobre la identidad cultural y política de Estados Unidos.
Billy Joe Armstrong, vocalista de Green Day, ha destacado la relevancia de actuar en un evento significativo y culturalmente resonante. El grupo de rock estadounidense actuará durante los instantes previos al comienzo del partido, y se encargará de poner a punto las emociones de todos los asistentes. La banda se siente "muy emocionada" por la oportunidad de inaugurar la Super Bowl "en su casa". Bad Bunny, como estrella del medio tiempo, es visto como un símbolo de resistencia cultural y ha generado debates por su postura política, subrayando la importancia de la presencia latina en Estados Unidos. La elección del artista puertorriqueño ha sido recibida con críticas por parte del sector más conservador de la sociedad estadounidense, especialmente en un contexto marcado por las actuaciones del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) que han amenazado con colocar controles alrededor del estadio el día del evento. El evento ha sido catalogado por algunos como una Super Bowl 'anti Trump', lo que añade complejidad a las actuaciones. La designación de Bad Bunny ha avivado una controversia sobre las políticas migratorias en EE. UU., especialmente luego de que el cantante se pronunció sobre la contribución de la población latina en el país, enfatizando que "su huella y su contribución en este país nadie podrá jamás quitarla ni borrarla". La NFL busca no solo entretener, sino también crear un espacio de diálogo en un tiempo de divisiones sociales, y se espera que esto despierte un debate sobre la identidad cultural y política de Estados Unidos.