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Gobierno y Iglesia alcanzan acuerdo para reparar a las víctimas de pederastia tras años de silencio y presión.
Un pacto que implica indemnizaciones pagadas por la Iglesia bajo la supervisión del Defensor del Pueblo para casos prescritos.
Publicado: 9 de enero de 2026, 21:00
El pasado 8 de enero de 2026, el Gobierno español y la Conferencia Episcopal Española firmaron un pacto histórico para reparar a las víctimas de abusos sexuales en el ámbito de la Iglesia. Este acuerdo llega en un momento de creciente presión social y judicial respecto a la pederastia eclesiástica, permitiendo que las víctimas, cuyos casos fueron prescritos, reciban indemnizaciones sin necesidad de un proceso judicial. El sistema establecido permite que las víctimas soliciten reparaciones a través de una unidad del Ministerio de Justicia, con el Defensor del Pueblo actuando como mediador.
El acuerdo estipula que la Iglesia asumirá el costo de las indemnizaciones, que serán exentas de impuestos, lo que representa un alivio económico para quienes sufrieron abusos en su juventud. Además, el carácter retroactivo del acuerdo permitirá que incluso las víctimas que no podían enjuiciar a sus agresores busquen compensación. Sin embargo, aunque se celebra el avance, hay críticos que señalan que el acuerdo es insuficiente y que no sustituye la responsabilidad penal de los abusadores, demandando justicia a través del sistema judicial.
A pesar de la complejidad en las negociaciones influenciadas por el Vaticano, el acuerdo marca un hito en el compromiso de la Iglesia hacia sus víctimas, abriendo un camino hacia un proceso de sanación y justicia, esperado por muchos como una oportunidad para disminuir el sufrimiento causado por los abusos.
El acuerdo estipula que la Iglesia asumirá el costo de las indemnizaciones, que serán exentas de impuestos, lo que representa un alivio económico para quienes sufrieron abusos en su juventud. Además, el carácter retroactivo del acuerdo permitirá que incluso las víctimas que no podían enjuiciar a sus agresores busquen compensación. Sin embargo, aunque se celebra el avance, hay críticos que señalan que el acuerdo es insuficiente y que no sustituye la responsabilidad penal de los abusadores, demandando justicia a través del sistema judicial.
A pesar de la complejidad en las negociaciones influenciadas por el Vaticano, el acuerdo marca un hito en el compromiso de la Iglesia hacia sus víctimas, abriendo un camino hacia un proceso de sanación y justicia, esperado por muchos como una oportunidad para disminuir el sufrimiento causado por los abusos.