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Francia y Australia prohíben redes sociales a menores de 15 años y 16 años, respectivamente, generando debate global sobre su efectividad
Las iniciativas buscan proteger a los jóvenes de riesgos en línea, pero también levantan dudas sobre su aplicación y consecuencias.
Publicado: 26 de enero de 2026, 15:18
Francia y Australia han tomado medidas para limitar el acceso a las redes sociales por parte de los menores. Francia, bajo la dirección del presidente Emmanuel Macron, prohibirá el acceso a menores de 15 años, con el objetivo de proteger la salud mental de los adolescentes. Esta decisión fue presentada en un proyecto de ley que busca ser implementado para el inicio del próximo curso escolar.
Australia ha prohibido a los menores de 16 años el uso de redes sociales, implementando normativas que obligan a las plataformas a desactivar las cuentas de menores. Esta ley, que entrará en vigencia el 10 de diciembre de 2025, busca también proteger a los niños de riesgos como el ciberacoso, aunque expertos advierten sobre la posibilidad de que los adolescentes busquen alternativas en espacios digitales menos seguros.
Recientes estudios han revelado que el uso diario de pantallas por parte de los menores españoles se mantiene en una media de cuatro horas, con dos horas dedicadas a plataformas como TikTok, que sigue siendo la más popular. Según un informe de Qustodio, en 2025, el tiempo promedio que los jóvenes españoles pasan en redes sociales ha aumentado, situándose en 77 minutos al día. Además, se destaca que casi la mitad de los menores utilizan inteligencia artificial (IA) para hacer los deberes y como una forma de socializar, lo que plantea nuevas preocupaciones sobre su tiempo en línea y su relación con la tecnología.
Ambas legislaciones en Francia y Australia han provocado un intenso debate sobre la protección de los menores y la libertad digital. Críticos de estas prohibiciones argumentan la posibilidad de que los jóvenes migren a plataformas sin supervisión adecuada. Con un creciente uso de la IA entre los niños, que pasó del 14% al 44% en un año, se hace evidente que la tecnología está profundamente integrada en sus vidas, lo que exige una reflexión crítica sobre su manejo y las normativas necesarias para su regulación. Las reacciones reflejan la preocupación por equilibrar la protección de la juventud y el respeto a sus libertades digitales, con tendencia a inspirar a otros países a considerar legislaciones similares.
Australia ha prohibido a los menores de 16 años el uso de redes sociales, implementando normativas que obligan a las plataformas a desactivar las cuentas de menores. Esta ley, que entrará en vigencia el 10 de diciembre de 2025, busca también proteger a los niños de riesgos como el ciberacoso, aunque expertos advierten sobre la posibilidad de que los adolescentes busquen alternativas en espacios digitales menos seguros.
Recientes estudios han revelado que el uso diario de pantallas por parte de los menores españoles se mantiene en una media de cuatro horas, con dos horas dedicadas a plataformas como TikTok, que sigue siendo la más popular. Según un informe de Qustodio, en 2025, el tiempo promedio que los jóvenes españoles pasan en redes sociales ha aumentado, situándose en 77 minutos al día. Además, se destaca que casi la mitad de los menores utilizan inteligencia artificial (IA) para hacer los deberes y como una forma de socializar, lo que plantea nuevas preocupaciones sobre su tiempo en línea y su relación con la tecnología.
Ambas legislaciones en Francia y Australia han provocado un intenso debate sobre la protección de los menores y la libertad digital. Críticos de estas prohibiciones argumentan la posibilidad de que los jóvenes migren a plataformas sin supervisión adecuada. Con un creciente uso de la IA entre los niños, que pasó del 14% al 44% en un año, se hace evidente que la tecnología está profundamente integrada en sus vidas, lo que exige una reflexión crítica sobre su manejo y las normativas necesarias para su regulación. Las reacciones reflejan la preocupación por equilibrar la protección de la juventud y el respeto a sus libertades digitales, con tendencia a inspirar a otros países a considerar legislaciones similares.